Trabajar en casa puede ser una odisea


Para mucha gente, trabajar en casa, puede ser la solución a todos sus “males”, la Panacea de la actividad laboral, pero como todo, tiene sus inconvenientes.

Son las ocho de la mañana y tengo al yesero en casa (por culpa del famoso gotelé de los ’90). Estamos pintando la casa entera y al principio nos dijeron que tardarían un mes. Justo el fin de semana pasado me pidieron un presupuesto y yo ilusionada, a pesar de las circunstancias, lo mandé encantada. Inmediatamente después me puse a rezar para que no me lo aceptaran esa misma semana, si es que me lo aceptaban, porque tengo la casa patas arriba. Es entonces cuando me planteo de nuevo los pros y los contras de trabajar en casa.

Cuando acabé la carrera y empecé a buscar trabajo y a recibir los primeros proyectos me di cuenta de algo que no sé si vosotros habréis vivido. Hay gente que no concibe la idea de trabajar en casa con un ordenador. Te creas un horario como todo hijo de vecino y empiezas con tus tareas, bien sea mandar curriculum, buscar ofertas, clientes, encargarte de tus perfiles en las diferentes redes sociales, de tu blog, asistir a conferencias virtuales o traducir. Todo esto forma parte de tu actividad laboral y lleva tiempo, sobre todo en los inicios, pero hay personas que no lo entienden. No sé si le habrá pasado a alguien más, pero resulta gracioso (al principio) que al entrar en tu lugar de trabajo (aunque sea la habitación contigua) te manden hacer recados, tareas de la casa o mascullen que te pasas el día en el ordenador, que es cuando empieza a resultar muy molesto. En cierto modo, el hecho de salir de casa para ir a trabajar o asistir a seminarios o conferencias está mucho mejor visto que quedarse en casa a trabajar. ¿Será que, igual que el estatus de autónomo aún es muy nuevo, el hecho de trabajar en casa es aún más desconocido en este país? ¿Será la falta de conocimiento del mundo que se mueve en internet y el trabajo desde casa?

Justo ayer en el programa de TVE, “Comando actualidad”, hablaban de emprendedores. Entre ellos, se encontraban tres estudiantes de periodismo que habían decidido crear una empresa sobre una red social sobre fútbol, cuando le preguntaron al padre de uno de ellos el pobre hombre dijo que al principio no tenía claro de qué iba este negocio y cómo se iba a llevar a cabo. Internet es un mundo etéreo para muchos y no entienden la solidez de un negocio que se sustente con esa herramienta. En algunos casos, si una de las personas en cuestión es autónomo, aunque trabaje fuera de casa, puede llegar a entenderlo mejor si le explicas qué haces desde tu ordenador y para qué.

Otro de los inconvenientes es el que mencionaba al principio. Las obras, sobre todo si toman toda la casa, es uno de los problemas que te puedes encontrar, a veces puede resultar una misión imposible trabajar con semejante lío en casa. Las responsabilidades o tareas domésticas son otro tema a tener en cuenta, así como la familia, pero no me voy a centrar en eso. El hecho de ser autónomo no significa que el trabajo sea secundario porque eres tu propio jefe y tienes más libertad, las tareas de la casa y lo demás se realizarán fuera del horario establecido de trabajo como cualquier otro empleado. Es cierto que el hecho de ser nosotros quienes establecemos ese horario podemos adecuarlo a nuestras prioridades o necesidades, siempre y cuando permita cumplir con los objetivos de tu negocio, pero nunca significará que se pueda interrumpir dicho horario para esos menesteres.

En ocasiones me he llegado a plantear si no sería mejor alquilar una oficina en el futuro pero eso se verá con el tiempo y las necesidades de cada uno.

Lo ideal cuando se trabaja en casa es tener una habitación que sea tu despacho, tu espacio de trabajo y dejar claro a aquellos que viven contigo que hay que respetarlo y tratarlo como tal. Hay que marcarse un horario y respetarlo en la medida de lo posible, ya que tenemos flexibilidad la usaremos pero en los momentos adecuados, si no acabaremos adquiriendo muy malos hábitos de trabajo y nos afectará de forma negativa en todos los sentidos. El tema de la familia se puede interponer en nuestro trabajo pero ese es otro tema y necesitaría otro  enfoque.

 

Como veis, trabajar en casa puede resultar una verdadera odisea.

 

 

 

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55 thoughts on “Trabajar en casa puede ser una odisea

  1. Totalmente de acuerdo, Verónica. Llevo poco en esto, pero es cierto que es difícil concebir tu habitación como lugar de trabajo. Yo tenía la idea de de irme a otro piso que por fortuna han podido comprar mis padres y montar un despacho mientras no hay nadie allí, pero como al final me voy a Madrid, pues nada. Ahora que voy a buscar piso (literalmente, me voy ya xD), tengo que centrarme en que no solo sea un buen sitio para descansar y hacer mis cosas, sino que sea un lugar bueno para trabajar, pues el trabajo es a media jornada y quiero seguir haciendo proyectillos.

    Eso sí, desde luego, no hay nada como tener una rutina. Me está costando más de lo que creía (al ser mi propio jefe, este mes estoy valorando mucho más hacer otras cosas que trabajar, pero porque tenía ya varios proyectos seguros y cuento con ahorros y 0 gastos, claro), pero jamás trabajo (sea traducir lo que sea) en pijama. Me levanto, me afeito, me ducho, desayuno y me pongo ya manos a la obra entre las 9 y las 10 (preferiblemente a las 9, pero esto está siendo variable como digo). Y sí, las interrupciones ajenas son molestas, pero es el precio de trabajar en casa de papá y mamá y no tener gastos (que en Madrid se van a disparar por un tubo respecto a 0).

    • Gracias por el comentario, Pablo.

      Tienes razón, yo tampoco traduzco en pijama, sigo la rutina de cualquier trabajador porque sino te apalancas. Lo mismo que traducir en el sofá o donde pilles, lo ideal es tener una habitación habilitada y adecuada para el trabajo y organizarla de forma que propicie el ambiente de trabajo.
      A mí también me ha costado crear mi propia rutina, sobre todo porque no tengo una continuidad de trabajo, lo que sí hago es dedicar un tiempo cada día al blog o a la web 2.0, a buscar ofertas, aunque no sea siempre a la misma hora, me lo combino con las demás tareas domésticas.

      Yo había pensado en usar un local que tiene mi padre, pero ahora está alquilado y tampoco tengo recursos para establecerme allí. En el futuro podría empezar ahí mi propia agencia o quién sabe, en más de una ocasión se me ha pasado la idea de juntar a 2 o 3 traductores y crear una agencia de traducción pero no hay dinero para eso aún jaja, además es bastante arriesgado sin tener unos clientes previos.

      Te deseo mucha suerte en Madrid, ya nos contarás sobre este nuevo trabajo.

  2. Yo lo que odio es que me llamen por teléfono mis amigos o familiares para tonterías y que no entiendan que no pueda hablar y se enfaden si les digo que aunque esté en casa, estoy trabajando y que si no llaman a alguien que está en la oficina para contarle de qué color es el último jersey que se han comprado, que tampoco me llamen a mí a las 16:00 de la tarde, que estoy en “mi oficina” no tirada en el sofá esperando sus llamadas. Si puedo hablar, hablaré, pero si les digo que estoy trabajando: ¡que no se enfaden!
    Y luego yo no tengo a nadie que me diga que haga tareas del hogar y por suerte, mi chico tiene muy claro lo de mi despacho y mi trabajo y respeta mis horarios y me lo pone todo muy fácil, pero eso no quita que yo acabe haciendo más cosas en casa durante mi horario, porque cuando me agobio pienso: “bueno, si pongo una lavadora ahora, eso que adelanto” o “Uff, qué cantidad de polvo que hay ahí, ¿que no lo limpiaré que total son 10 minutos?” Y acabas haciendo cosas que si trabajaras fuera de casa, no harías, eso sí, sirve para ir desconectando de vez en cuando del trabajo, en un despacho de verdad te tomarías un respiro para hablar con las compañeras y tomarte un café; si trabajas en casa, en el descanso aprovechas para adelantar cosas y así, cuando acabas de trabajar o el fin de semana, tienes más tiempo libre para ti 🙂
    Lo que ya no sé si seré tan optimista cuando decida ser madre y a todo esto se sumen los cambios de pañales, los bibes… Eso sí, tenemos que reconocer los autónomos que para conciliar la vida laboral con la familiar, pocos lo tienen tan fácil como nosotros.

    • Exactamente Judit. La gente no parece asociar trabajo “real” con tu casa y creen que estás disponible porque no estás en una oficina fuera de ella.

      Lo de la vida familiar, como he dicho, es otro tema y se debe enfocar de otra manera. Se entiende que las responsabilidades son más y las prioridades cambian, pero siempre hay que saber separar ambas cosas y adaptarse a las circunstancias.

      Lo de aprovechar los momentos para desconectar y adelantar faena es otra cosa, yo también lo hago, pongo un lavavajillas o me tomo un café en la cocina y descanso la vista. Pero si me tengo que dedicar a planchar o cosas que llevan más tiempo lo dejo para cuando no esté ocupada con el trabajo. Pero tienes razón que los autónomos tenemos mucha más fexibilidad que , bien usada, resulta un gran privilegio.

  3. Yo creo que aquí deberíamos dividir entre los que viven aún con sus padres/compañeros de piso y los que tienen su propia casa.

    Yo llevo ya 6 años independizada y empecé con la traducción estando independizada. Mi pareja jamás me manda hacer nada si estoy ocupada, aunque esté trabajando a las 9 de la noche. Me pregunta si tengo algo que hacer, si le digo que sí, él solito se encarga de hacer la cena y lo que haya que hacer, y si ese día no se aspira, pues no se aspira. Yo trabajo en el salón porque en Londres solo nos podemos permitir un piso de una habitación (Pablo, si crees que en Madrid los gastos son caros, vente para aquí y fliparás ;)), pero sinceramente, no me importa. Más de una vez he estado trabajando por la noche, mientras mi novio juega a la consola, y quitando alguna vez que me desconcentro con tanto tiroteo (pero con pillar el mando y bajar el volumen, me basta), no tengo ningún problema. Es verdad que, al principio, tienes la tentación de ponerte a limpiar la casa o hacer lavadoras, pero yo me lo tomo como mis 5 minutos de descanso (lo de las lavadoras, no lo de aspirar). Si estoy en medio de una traducción, pues la lavadora se pone a la noche. Si estoy cansada, o desconcentrada, pues me levanto, selecciono la ropa, pongo la lavadora y tengo dos horas para trabajar hasta que me toca tenderla. Para entonces, seguramente sea la hora de comer. Ya os digo que esto lo hago yo porque me da la gana, y tampoco lo hago cada día 🙂

    Pero, por ejemplo, a mí me viene genial estar en casa para recoger paquetes que necesitan firma (si no, me tengo que ir a la oficina de correos que está en una zona industrial, que da miedo caminar por ahí hasta acompañada de la policía), o cuando hacemos la compra online (¡y la ilusión que me hace recoger toda esa cantidad de comida!). Es verdad que no es lo mismo que tener obras, pero simplemente me tomo las interrupciones como momentos de descanso (como los 20 minutos en los que tengo a la vecina de arriba corriendo en la máquina, que es insoportable, así que lo aprovecho para ducharme, poner lavadoras o arreglar la casa).

    También he tenido la experiencia de trabajar en casa de mi madre, las veces que voy de “vacaciones” a verla y me toca currar, bien porque no he podido acabar el proyecto en el que estaba, o porque me llega justo algo jugoso (como un juego de 35.000 palabras… ¡quién diría que no a eso!), y sí, es verdad que tienes todo el tiempo a tu madre llamándote y tal, pero también es verdad que, cada vez, se acostumbran más y, si les digo que estoy trabajando, me dejan en paz.

    Yo creo que el truco está en eso que dices, en poner tus límites y decirle a la gente que estás en tu horario de oficina y que no te toquen las narices. A lo mejor podríais poner en la puerta un letrero de esos de hotel que dice: “No molestar”. Podéis incluso crearos el vuestro, con algo como: “Horario de oficina” o incluso a qué horas te tomas los descansos y, por lo tanto, solo te pueden interrumpir en esos momentos. A lo mejor solo así se dan cuenta de que, realmente, estás trabajando 🙂

    Saludos,
    Curri

    PD: Sigo amando trabajar desde casa. La de horas que, a veces, me pasaba en la oficina en mi anterior trabajo, sin tener nada que hacer, mirando el techo… Ahora puedo aprovecharlo para hacer mis cosas. Eso sí, le tengo que pedir permiso a mi jefa, pero es muy maja, siempre me deja 😉 ^_^

    • Pues las que comentáis lo de vuestra pareja tenéis mucha suerte, la verdad. Supongo que es porque las generaciones más jóvenes ya no son como las de antes y son más comprensivas en ese sentido y ayudan más.

      Tengo un cartelito de madera que se cuelga de la maneta de la puerta y que mi madre me compró justamente cuando estudiaba y pone: “no molestar, estoy estudiando”, pero lo ignora completamente jaja. Le digo que estoy ocupada cuando es la tercera vez que entra para contarme algo y al final se “enfurruña” XD. Pero es lo que dice Pablo, es el precio que hay que pagar por no tener gastos. Aún así cuando me ven muy ocupada me deja en paz, pero le cuesta. Supongo que también porque no me llegan traducciones con frecuencia y lo de buscar trabajo o clientes o hacer networking no lo considera trabajo.

      Gracias por el comentario, Curri, como siempre muy enriquecedor.

      • Entonces no le digas que estás haciendo networking. Considéralo todo como trabajo. Vale, es mentir, pero si no lo entiende, no te queda otra. O bueno, tampoco mientes. Si le dices: estoy ocupada trabajando… Hacer networking, enviar tu CV, actualizar tu twitter/blog/LinkedIn de traducción… eso es trabajo (al igual que el encargado de RR. HH. de una empresa lo haría en su horario de oficina, porque ese es su trabajo).

        Otra solución que veo para los que tenéis el problema (tal vez tú no, Verónica, si tu madre es ama de casa, pero a lo mejor para otros). Si mi novio me viniese con estas historias, iría directamente a su jefe y le pediría que, por favor, le dejase trabajar un día, solo un día, desde casa. Y que ese día sea él el que se encargue de encontrar tiempo para hacer la compra, coger el teléfono cuando llama si prima de Cuenca o decirle al chavalito que te quiere vender la Biblia que no puede atenderle. Es algo muy radical, pero a lo mejor es la única forma de entenderlo. Yo hasta le pagaría a su jefe las 50 libras que mi novio gana en un día, si es la única forma que tengo de que lo entienda. Gracias a dios, no lo necesito.

        A ver, mi madre ha sido autónoma muchos años. Ella es osteópata (a punto de jubilarse) y tenía el despacho en casa, así que los enfermos venían a casa. Cuando yo estaba en casa, la ayudaba haciendo la comida, abriendo la puerta a los clientes (cada hora), y hasta yendo al banco por ella. Claro, era estudiante y ella me mantenía, así que era una forma para mí de “pagar” el alquiler 🙂 Por eso, aunque tenga que repetirle dos veces que estoy con una traducción, acaba dejándome, bueno, si se acuerda de lo mal que lo pasaba cuando le llamaban por teléfono y tenía al paciente medio retorcido (casi siempre deja que el teléfono suene y que dejen mensaje, a lo mejor deberíais hacer esto con la prima de Cuenca ;)). Y os hablo de una madre más bien exigente 🙂 Vamos, el de “lo hago luego” a ella no le vale. Creo que siempre hay formas de hacer entender a la gente de que tienen que valorarte.

        Por cierto, yo sí trabajo en pijama. Prefiero mirar mis correos y borrar los que no me interesen, y luego ya desayuno y me ducho con calma. Si no, tengo el mismo estrés que tenía antes cuando trabajaba en una empresa. Pero sí, a lo mejor debería ducharme y desayunar con calma y luego empezar la jornada laboral. Creo que es cuestión de estilos 😉

        PD: Lo que os decía. Son ya las 12 y media, y ni me he enterado. He estado trabajando, sí, y haciendo “networking” y demás, pero la tele me ayuda a distraerme y a que las tareas no se me hagan tan pesadas.

        • Mi madre trabaja, pero hace turnos de 8 horas, por lo que ella tiene medio día libre siempre y es distinto. Mi madre es como la tuya, no le valen los “ahora lo hago” o “sí, luego lo hago”. Yo limpio, cocino, plancho y hago de todo en casa mientras no trabajo, ¡qué menos!. Mi padre es autónomo y le ayudo con las facturas, él entiende mejor que tengo que dedicarle horas a todo lo que implica trabajar desde casa y ser autónomo, porque él también se las echa para hacer facturas, albaranes, etc. Pero siempre después de su jornada laboral fuera de casa.
          Pero cuando estoy trabajando y mi madre o bien llega de trabajar o aún no se ha ido es cuando me toca la moral XD. Me dice que si le puedo ir a comprar, o si puedo limpiar el polvo de mi habitación, vamos, que tiene el don de la oportunidad. Al final me cabreo y le digo: mira, estoy trabajando (que ya es escasa la vez que me llega trabajo) y entonces la “espanto” jajaj. Ahora parece que molesta menos, ya le va entrando en la cabeza que es así, pero cuesta, y cuando se me “enfurruña” aún la oigo decir por lo bajo “se pasa todo el día en el ordenador”. Me resulta absurdo porque es como trabajamos nosotros, pero bueno, es lo único que tiene para echarme en cara cuando se cabrea porque no hago algo cuando ella lo quiere XD.
          Espero que el día que me vaya a vivir con alguien no sea así.

          • Verónica, sinceramente, si vas a vivir con alguien y no te comprende o no comprende tu trabajo, mejor que no esté contigo 🙂 La pareja debe siempre apoyarte. Distinto es un padre o una madre, primero porque tú no los eliges. Segundo porque están ahí pa eso, pa tocarte los cojones XD O para decirte, como hizo mi madre: “¿Traductora? ¿Pa qué? Con eso no ganarás dinero. Mejor que te metas a psicóloga” (solo porque ella quería ser psicóloga). A lo que yo le contesté: “Pues si no encuentro trabajo, me meto a profe particular de inglés, que pa algo le estás pagando tú a la mía x euros la hora”. Y se calló 🙂

            Lo importante en una pareja es que te entienda y que te apoye, aunque no crea que lo que hace está bien. Porque, al fin y al cabo, es tu vida y, mientras no le afecte a él, tienes derecho a hacer lo que quieras o debas sin que se meta por medio. Tienes que dejar las cosas claras desde el principio, al igual que le dirías a tu novio que baje la tapa del báter o que no deje los calzoncillos por el suelo, ¿no? Pues tu trabajo es igual.

            Muchos ánimos, que ya verás como pronto ganarás lo suficiente como para poder vivir sola y que nadie te moleste (menos tu perro o gato cuando te pida comida o mimitos, jjjjjj).

            • En eso tienes razón y estoy totalmente de acuerdo. Y para mí es muy importante. jajjja a mi me decía lo mismo mi padre: ¡Métete a dentista, que se gana dinero! XD ¡Ay, señor!

              Muchas gracias por los ánimos, ojalá sea así y me peleo yo sola jaja.

              Un saludito

  4. Hola Verónica:

    Creo que se te ha olvidado un punto importante. Trabajar en casa quema a nivel psicológico. Y mucho. Voy a hacer cuatro años ahora desde que empecé, trabajando siempre desde mi cuarto en casa de Mama y, aunque he tenido esos problemas que mencionáis todos (el teléfono, el típico “Niñoooooooo, baja y ayúdame con la lavadoraaaaaa” y similares), creo que lo peor es cuando empiezas a notar la carga de estar todos los días metido en casa y no hablar con nadie. Cuando empiezas a notar eso, creo que ha llegado el momento de buscar un trabajo como asalariado, aunque pierdas la libertad que te da ser autónomo y, no nos engañemos, unos mayores ingresos.

    • Eso es verdad Olli, encierra mucho trabajar en casa, pero la verdad que, siendo autónomo, sería lo mismo si trabajaras en una oficina.
      La diferencia que tu destacas es entre ser autónomo o asalariado, es otro tema, pero tienes razón. Supongo que también es diferente si creas tu propia agencia y tienes a más gente trabajando contigo o para ti, en ese caso te puedes dedicar a asistir a más conferencias o seminarios, a eventos de networking o a buscar clientes personalmente, y así te da el aire. O si no, puedes organizarte un horario de trabajo que te permita salir y socializar, siempre y cuando no tengas un proyecto urgente entre manos o vayas justo de tiempo para el plazo de entrega.

    • Olli, yo la mayoría de casos que conozco hacen al revés, primero trabajan como asalariados para coger experiencia y después ya pasan a ser autónomos, yo lo hice así cuando me di cuenta de que mi trabajo en la empresa durante 3 ó 4 días era mi sueldo íntegro, así que trabajaba más de 15 días para los demás. Si tienes suerte con los clientes, se gana mucho más como autónomo, aunque claro, hay que tener en cuenta que te quedas sin pagas extras, que cuando estás de vacaciones, no cobras y que como tengas que cogerte una baja, cabe la posibilidad de que pierdas clientes (aunque si son buenos clientes, no debería pasar). De todos modos, supongo que lo de pasar a trabajar como asalariado también tiene que ver con la movilidad de la que dispongas o si tienes suerte de que haya empresas de traducción cerca de donde vives, En mi caso, ya no tengo disponibilidad para trasladarme y no hay empresas con traductores en plantilla por aquí, así que, aunque la cosa ahora esté flojilla sigo ganando igual o más que cuando estaba en plantilla, con la suerte de que no tengo que pagar un alquiler en Barcelona porque tengo mi propia casa en mi ciudad, ni tengo que coger trenes los fines de semana para ver a mi familia y amigos, ni tengo que gastarme dinero en transportes para ir al trabajo. Pero bueno, estas cosas ya no tienen que ver con el post de Verónica.

      • Ah, y en cuanto a que quema estar en casa sin ver a nadie, yo lo estaba empezando a notar y lo que he hecho es apuntarme a un taller de conversación en inglés, para desoxidarlo un poco, y contactar con estudiantes alemanes para practicar también el alemán, además de ir a la piscina con amigas. Así todos los días tengo alguna actividad además del trabajo que me obliga a salir de casa y a socializar y la verdad es que noto que trabajo con más ganas 🙂

  5. Qué coincidencia – ayer mismo acabaron de quitar el gotelé y pintar en mi casa. Tardaron casi tres semanas, pero la casa aún sigue totalmente desmontada (hoy toca trabajar en la mesa de mi hijo pequeño). Desde luego nadie se imagina trabajando en la mesa de la cocina codo con codo con botes de pintura y la melodia del cortafrio y la lijadora como música de fondo, pero forma parte de la realidad de trabajar en casa. Pero hay que reconocer que trabajar en la terraza al sol en primavera es una maravilla…

    • Hola, Bill:

      Gracias por el comentario. ¡Qué casualidad! El pintor lo iba a hacer sólo y nos dio un mes, pero luego dijo que mejor que un yesero enyesara las paredes y acabaría más rápido, pero luego toca limpiar y volver a montar la casa. Espero que la mesa de tu hijo pequeño no sea la típica mesa chiquitita donde hacen sus primeros garabatos jajaja. Y te doy la razón en cuanto a poder trabajar en la terraza, si la tienes, viene muy bien a veces.

  6. Hola,
    Precisamente esa sensación de estar todo el día encerrada en casa es lo que me llevó a presentarme a un a plaza para dar unas horas de clase en la universidad. La verdad es que desde entonces voy un poquito más agobiada, pero me compensa por el hecho de poder tomar un café con los compañeros o ver caras nuevas cada día. Ahora valoro mucho más las mañanas de las que dispongo para traducir en casa y me concentro mucho más.
    Respecto a las tareas domésticas, si ya es un follón tener que compaginar el trabajo en casa y las tareas domésticas, la situación puede complicarse mucho más con niños. Tengo un par de amigas traductoras que han desarrollado una increible capacidad de concentración mientras traducen escuchando a Pocoyó o a Bob Esponja de fondo!!!
    Un saludo

    • Tenéis razón, yo si no voy mal de tiempo acabo de trabajar a una hora que me permite desconectar o ir a hacer un café o lo que sea porque sino es que estás en clausura.

      Las mujeres cuando nos hacemos madres, desarrollamos poderes extraordinarios jajja.

    • Con lo de Pocoyó es lo mismo que me pasa a mí, pero con videojuegos de tiroteos (y mi novio gritándole al juego de que hace trampas). Ahora me pongo la tele por las mañanas para no sentirme tan sola, y es que se me va el tiempo que no me doy ni cuenta. Y no, la tele no me distrae. Llega un momento que ni escucho lo que pasa, hasta tal punto que, mi novio me ha preguntado algunas veces: ¿Qué han dicho? Y yo, ¿Lo qué? 😉
      Imagino que es una forma de “entrenarme” para cuando tenga hijos XD

      Creo que también es bueno “forzarse” a esto, o sea, a no trabajar con silencio absoluto. Yo, antes, es que no podía, ni con música. Ahora el silencio me molesta.

      Y en cuanto a lo de “salir de casa”. Yo me fuerzo a quedar con amigos e ir a tomar algo, aunque sea irme al supermercado a leer las ofertas… así que no me siento agobiada pro estar en casa. Es más, más de una vez he rechazado ofertas de salir porque estoy cómodamente sentada en mi sofá.

      Creo que todo es encontrar un equilibrio y, sobre todo, tomarte descansos. Y si te agobias, pues salte a dar un paseo y luego vuelves. Y os lo dice una que se distrae con el vuelo de una mosca. Pero cuando tengo un trabajo grande a entregar en poco tiempo, saco concentración de debajo de las piedras. A veces me sorprendo a mí misma de la gran cantidad de palabras que puedo hacer a la hora si me lo propongo. Eso sí, si me das 500 palabras para mañana… ¡Peligro! Soy capaz de hacerlas esta noche a última hora XD (sí, en esto tengo que mejorar).

      Imagino que eso es lo que os pasa a las madres también, que cuando notáis que tenéis poco tiempo, os volvéis superwomen y podéis dar de comer a los niños al tiempo que traducís y limpiáis la casa 🙂

      Besos!

      • Veo que nos parecemos Curri jaja, trabajamos mejor o más bajo presión.
        Yo trabajo con música que no me distraiga, evidentemente no escucharía Metallica jajaja. Pero yo tampoco soporto el silencio absoluto, me desconcentro, me aburro y me distraigo con cualquier cosa. Creo que es estimulante trabajar con música, pero claro para gustos los colores, hay gente que no puede. Y tienes razón en que puede ser un entrenamiento para futuras distracciones jajaj.

      • Yo soy un maldito vago. Cuando era autónomo mi horario laboral comenzaba a las 23:00 y acababa a las 4:00 o 5:00… El resto del día para tareas domésticas, gimnasio, amigos, leer, hacer el bobo… Y es que por la noche me concentraba más, pues no tenía NINGUNA distracción (sólo una amiga, también traductora, con la que chateaba mientras traducíamos, pues ella es también autónoma). La verdad es que era una locura, pero lo echo de menos.

        ¡Ya sabéis, no sigáis mi ejemplo! XDDDDDDDDDDDDD

        • No te preocupes, jaja, a veces el tono es dificil de descifrar. Tu “espero que te des cuenta” me ha cohibido un poco XD. Y no te fijes en la falta de tildes ahora que escribo desde el telefono y luego no aparecen.

        • Vaya, hombre. Pues parece que te lo he seguido de vez en cuando 😉
          Yo también me concentro mejor por la noche. Siempre me ha pasado. Y más de una vez tenía una traducción, durante el día empezaba, pero no había manera de hacer una frase seguida sin que me distrajese, bien por ir a tender la lavadora, o “uy esta canción me gusta, voy a cantarla”, o me hablan en el msn, etc. Y Es llegar las 10 de la noche, y de pronto encuentro concentración y me hago la traducción que tenía que haber hecho durante el día (8 horas) en cuatro 🙂

  7. Hola a todos,

    Yo también creo que es importante reflexionar, no solo acerca de nuestro horario de trabajo, sino también acerca de la distribución de nuestro tiempo de descanso. El “ve tu al banco, que yo no me puedo escapar de la oficina”, “haz tu la comida, que yo llegaré tardecillo” o el “pon la lavadora hoy que necesito el uniforme del fútbol para mañana” son pequeñas tareas que no nos importa hacer, pero que, no sólo se comen nuestras horas de trabajo, sino también nuestro TIEMPO LIBRE!!.

    Yo trabajé en una agencia de traducción, y el paso a trabajar en casa casi me cuesta la relación con mi pareja, que no entendía por qué hoy no me había dado tiempo a ir a hacer la compra, si llevaba toda la mañana en casa. En cambio, si iba por la mañana a hacer la compra, por la tarde me tenía que quedar más tiempo frente al ordenador, y él tampoco comprendía por qué no podíamos ir a tomar una cervecita, “si ya llevas todo el día trabajando”.

    Me di cuenta de que, si quien trabaja en una oficina tiene media hora de pausa a media mañana para el almuerzo, yo empleaba esa media hora en poner una lavadora. Y la hora y media del mediodía para ir a comer, para mí era hacer la comida y comer. Y los cinco minutitos de charla con un compañero, en nuestro caso se convierten en 5 minutitos para abrirle la puerta al cartero, cogerle el teléfono a nuestra prima la de Cuenca, o recibir la visita del pintor. Estas pequeñas pausas no son verdadero tiempo de ocio, y si además hacen que tengamos que ampliar el horario de trabajo a causa de las interrupciones, ¿cuánto tiempo nos queda para dedicarlo a nosotros mismos?

    ^_^ Carmen.

    • Este es un claro ejemplo de los que no tenemos tanta suerte por parte de los que nos rodean. Anteriormente comentaban la suerte que tienen por lo comprensivos que son sus parejas, pero hay otras personas, ya sean padres o pareja, que les cuesta más adaptarse y entender este nuevo concepto de trabajo o esta nueva situación laboral. Tu ejemplo es parecido al mío, parece que por estar en casa podemos hacerlo todo igual que antes, y hay que entender y saber diferenciar las horas de trabajo con las que se dedican a otras cosas. Se tiende a mezclar mucho con las tareas domésticas porque claro, como estás en casa…

  8. Después de lo que he leído aquí, me doy cuenta de lo afortunada que soy (y no es por dar envidia). 🙂 Tanto mis padres como mi pareja entienden perfectamente que el hecho de trabajar desde casa no hace que mi trabajo sea menos trabajo. Pero es cierto que la mayoría de la gente cree que si estás cómodamente sentado en tu mesa, en pijama y delante del ordenador, eso no puede ser trabajo. Si no hay esfuerzo, si no hay sacrificio (entiéndase por sacrificio chuparse dos horas de atasco todos los días, estar subido en un andamio bajo el sol 12 horas seguidas o tener que soportar a un jefe inaguantable), entonces no se le puede llamar trabajo a lo que sea que hagas.

    Por suerte, no suelen molestarme cuando estoy trabajando: mis amigos no son mucho de llamarme por teléfono, y menos aún de enrollarse cuando me llaman; por la mañana estoy sola en casa porque mi pareja está trabajando, y cuando voy a casa de mis padres y trabajo desde allí, tampoco me dan la tabarra.

    Hoy por hoy no cambio el trabajo desde casa por nada del mundo. Nunca he probado otra cosa (siempre he sido autónoma), pero no creo que pudiera estar mejor. Llevo ya cuatro años currando así y estoy encantada. Aún no he llegado al punto de quemarme psicológicamente, como comentaba Olli; quizá porque me las apaño para interactuar con la gente, sea a través de Internet (con vosotros, por ejemplo) o en persona (con amigos y demás), y para mí eso es suficiente. No necesito estar todo el día rodeada de gente, como tampoco necesito pisar todos los días la calle. Si algún día no salgo, no me siento enclaustrada.

    Respecto a los horarios y el atuendo de trabajo: yo no trabajo en pijama, pero sí llevo ropa cómoda, porque no hay nada peor que estar todo el día sentada con unos pantalones que te oprimen. También me he autoimpuesto un horario de trabajo que trato de cumplir a rajatabla, excepto cuando las circunstancias obligan a prolongar la jornada laboral. Por regla general termino el trabajo «productivo» (o sea, traducir) sobre las 17.30 h, y luego suelo quedarme algún rato más haciendo otras tareas relacionadas con el trabajo, pero no remuneradas, a saber: leer blogs, participar en redes sociales, buscar clientes, mejorar mi formación, etc. En cualquier caso, trato de echar el cierre a eso de las 18.30 h como máximo para tener parte de la tarde libre. Y como tengo una habitación propia para mi oficina, consigo separar bastante bien la vida laboral de la personal (aunque yo también aprovecho los descansos de trabajo para hacer tareas domésticas rápidas, lo que me ayuda a despejarme).

    Saludos,
    Isabel

  9. ¿Y qué pensáis de la alternativa de coger el portátil e irse a una biblioteca? En las ocasiones en las que uno no trabaja a gusto en casa, por obras o por vecinos molestos, creo que puede ser una solución, al menos provisional, ¿no?

    Por otro lado, cuando hacía traducciones en la facultad, me iba muy bien ponerme unos buenos cascos y musiquita (instrumental, porque si no me pongo a cantar xD) para que el barullo de la casa no me molestara. ¡Es una buena técnica!

    • Pues me lo he llegado a plantear cuando ya estaba hasta los pelos, pero no sé si tendréis el mismo problema que yo. En mi pueblo la biblioteca sólo abre por las tardes….penoso. Osea, que lo de la biblioteca queda descartado.

    • Supongo que para los que se sienten a gusto en las bibliotecas es una buena solución. Yo siempre he sido incapaz de concentrarme y estudiar en una biblioteca (por paradójico que pueda parecer); me distrae ver a la gente haciendo cosas, entrando, saliendo, las estanterías, los libros… Tampoco puedo concentrarme con música, aunque sea instrumental, pero eso depende de cada uno, claro. Ay, ¡casi parezco una ermitaña, jaja! :-p

      • ¡¡¡Buff, yo en la Biblioteca no haría nada!!! ¡Menudo aburrimiento! ^_^ Yo soy como tú, Isabel. Me pongo a mirar a la gente que entra y que sale, a cómo trabaja la otra gente, el ruido… Quita, quita. Prefiero el ruido de los niños jugando en el parque delante de mi casa.

        Lo de la música ya me va bien. No es lo mismo estudiar (o sea, empollar) que trabajar. Incluso en la universidad siempre me ponía música para hacer traducciones. Cuando me tocaba empollar, no. Puerta cerrada y “apartasus to dios”, que a mí no me moleste nadie y que no metan ruido. Pero cada persona es un mundo. Yo tengo amigos que se ponían heavy metal pa estudiar. Yo me muero. Pero si tengo que trabajar, me pongo cualquier música, canto (en mi casa, claro, aunque en mi otro trabajo, como era en videojuegos, también cantaba a veces. Es lo que tienen las empresas de videojuegos, que puedes ser un poco “crío”). Y sí, más de una vez he puesto una palabra de una canción de Rosana en una traducción, la he borrado inmediatamente y “mi jefa” (o sea, yo mismamente) me ha echado la bronca y me ha ordenado dejar de cantar y ponerme seria a trabajar. Supongo que es por eso que no me “aburro” ni me agobio trabajando desde casa, porque se me va la pelota de vez en cuando 😉

          • Estudia la carrera de Traducción e Interpretación durante un mínimo de 4 años y después podrás trabajar desde casa.

  10. Yo llevo nueve años trabajando como autónoma y siempre desde casa, pero con las rutinas de una oficina. Es decir, nada de trabajar en pijama, me visto como para ir a la calle y tengo un horario fijo al que me dedico en exclusiva al trabajo. O sea que nada de poner lavadoras, sacar el polvo ni ir a comprar leche.
    En las épocas en que no hay trabajo o baja el ritmo, mantengo las mismas rutinas. Quizá aprovecho para tomarme una mañana libre, pero sigo cumpliendo el horario. Es la mejor forma de sacar el máximo partido al tiempo.
    Para mí trabajar en casa siempre ha tenido más ventajas que inconvenientes, especialmente con los niños, porque tienes más flexibilidad para organizarte, y también porque tengo una habitación que es mi oficina (y esto es clave para trabajar bien). Pero llega un momento en que te planteas alquilar un despacho por una cuestión de imagen (sobre todo si empiezas a tener clientes directos) y porque también te apetece tener contacto diario con otra gente, aunque es cierto que esto se puede compensar de otras formas.
    Y termino con un consejo: si quieres trabajar desde casa y no morir en el intento, separa claramente tu vida personal de tu vida profesional.
    !Saludos!
    Irene

  11. Me ha encantado el post Verónica, me sentía totalmente reflejada mientras lo leía. Yo tengo mucha suerte porque si mi madre me ve delante del ordenador con veinte ventanas abiertas, el diccionario y mil papeles, no me molesta, o lo hace lo justo y lo necesario (estoy con el proyecto de postgrado y sabe que tengo que dedicarle tiempo). Es más, a mí me da mucha rabia estar en mi casa “enclaustrada” y no tener contacto con mi propia familia, porque me paso el día delante del ordenador haciendo cosas en mi habitación, así que lo que hago en ocasiones es mudarme al salón para hacerle compañía a mi madre, aunque sea de presencia, porque la verdad es que he pasado muy poco tiempo en mi casa por tema de estudios desde que tenía 14 años y la pobre pasa mucho tiempo sola (tengo dos hermanos, pero uno está en teleco y se pasa el día en la universidad, y la otra pues es poco comunicativa, así que como si nada xD). Tengo establecidos mis ratos para mi pareja, porque también se merece que le dedique un ratito al día, y si le digo que tengo cosas que hacer, no me molesta o me dice que me quede en casa haciendo cosas (o incluso que me lleve el ordenador para hacer cosas en su casa).
    Pero sí, en ocasiones se me puede pasar el día sin hacer nada por contratiempos ajenos y la verdad es que da mucha rabia, sobre todo porque luego me tengo que reestructurar para recuperar el trabajo perdido, y es entonces cuando se te empiezan a acumular imprevistos y te faltan horas al día para hacerlo todo. En efecto, a veces trabajar en casa puede ser una odisea… Y como bien ha dicho Irene, separar la vida laboral de la personal si se trabaja en casa es muy, muy importante, porque puede acabar dañando seriamente la relación de pareja si la otra persona no lo entiende, como ha dicho también Curri.
    ¡Gracias por compartir este post tan interesante!

  12. “(…) ya que tenemos flexibilidad la usaremos pero en los momentos adecuados, sino acabaremos adquiriendo muy malos hábitos de trabajo y nos afectará de forma negativa en todos los sentidos”.

    Espero que te des cuenta de la falta de ortografía que tienes en esa frase.

    Saludos.

    • Gracias por decírmelo, ahora lo cambio.
      No sé cómo tomarme tu comentario, acepto mensajes de este tipo, no eres el primero que lo hace y nunca me sientan mal, pero normalmente lo hacen en privado. Más que nada porque dejar un comentario público de ese tipo en una entrada de blog da la sensación de que sólo te has molestado en leerlo para sacarle faltas.

      Un saludo.

      • Lo siento, Verónica. No pretendía eso. La verdad es que he tirado directamente abajo para escribirte porque no me fijé en la sección de contacto.

        ¡Perdón!

  13. Hola. Alguien me podria recomendar el mejor link de trabajo en casa??? Estoy desempleada, y buscando un trabajo que yo pueda hacer desde mi casa a traves de la internet.

    Gracias mil.

  14. Yo pienso que trabajar desde casa es un empleo flexible, ya que puedes escoger tus horarios de acuerdo a tu ritmo de vida. Ademas es un trabajo donde puedes explotar habilidades que nunca pensaste tener, hacer dinero online te permite tener la libertad de escoger los temas que te interesan. Tambien es importante tener en cuenta que es un trabajo lucrativo pero como todo empleo implica responsabilidad y dedicacion.

  15. […] No tener que salir de casa para trabajar: La mayoría de los traductores autónomos trabajamos desde/en casa, lo cual es muy cómodo porque tu puesto de trabajo está a solo unos pasos de la cama y, por tanto, no hace falta levantarse dos horas antes de empezar a trabajar ni chuparse una hora de atasco todos los días para ir y volver del trabajo, como tampoco vestirse, afeitarse, peinarse adecuadamente y esas cosas que conviene hacer antes de presentarse ante el mundo exterior. Sin embargo, el hecho de que nuestra oficina esté dentro de casa (a veces, incluso, no tenemos ni siquiera un espacio de trabajo claramente diferenciado del resto de nuestro hogar), también hace difícil separar la vida laboral de la personal y es muy fácil caer en la tentación de estar las 24 horas del día pendiente del trabajo, del ordenador, del correo electrónico, de las tareas profesionales pendientes, etc. A este respecto os recomiendo leer el artículo de Verónica García «Trabajar en casa puede ser una odisea». […]

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