Mi primera experiencia negativa


Hace unos meses que no actualizo el blog porque se me acabaron las ideas, y las pequeñas ideas que se me ocurrían me parecían inútiles. He estado un poco baja de ánimo, profesionalmente hablando, pero hoy he decidido hablar de algo que me ha ocurrido en estos últimos tres meses y que cuyo desenlace no he compartido con todos.

Hasta hace un par de meses sólo había tenido experiencias positivas como traductora, sin contar las pruebas de traducción no aprobadas, me refiero a experiencias con clientes o empresas. Como muchos de vosotros sabéis en abril recibí un mensaje a través de Linkedin en el que anunciaban puestos vacantes para traductores y comerciales, mandé mi CV, pasé por el proceso de selección y me contrataron seleccionaron. Yo había solicitado un puesto de traductora y ellos me ofrecieron ejercer tanto de comercial como de traductora por lo que cobraría más. Hasta aquí todo me parecía maravilloso, una empresa de traducción por fin me daba una oportunidad y valoraba mi poca experiencia y mi formación, pero sobre todo mi potencial, y cobraría 2/3 del total del proyecto.

Organizamos un encuentro por Skype para hablar de la empresa, de todo lo que debía aprender, de cuál sería mi trabajo y la manera de ejercerlo y del contrato. Me ofrecieron dos opciones, contrato como autónomo o contrato por la empresa, y yo, evidentemente, escogí la segunda. Dada mi situación prefería cotizar en una empresa y tener una estabilidad para poder seguir alimentando mi carrera como autónomo.

Empecé con muchísimas ganas, ellos estaban abiertos a que diera lo mejor de mí y yo quería demostrarles lo que podía hacer. Me mostré segura de mí misma, sabía lo que hacía, y propuse cosas que ellos valoraron mucho y me sentí exactamente así, valorada.

Dejé pasar un mes, que es un margen de tiempo comprensible para realizar un contrato sobre todo entre dos países distintos, aunque uno de ellos es abogado, pero no recibía noticias sobre el contrato. Mientras tanto, yo intentaba conseguir clientes y proyectos con las pocas herramientas que me daban, una cuenta de Proz gratuita (como la que tengo yo), translatorscafe, Odesk, etc. Me parecía fatal que una empresa, por muy nueva que fuera, no comprara una cuenta de Proz nada más empezar pero bueno.

Yo les mandaba correos preguntando por la situación del contrato pero nunca contestaban. Intercambiábamos correos sobre un proyecto que podríamos llevar a cabo y que estábamos presupuestando, pero no tenían ni idea de dónde se estaban metiendo y no fueron nada serios con la entrega del presupuesto. Me dijeron que comunicara a la clienta que lo tendría un lunes, y el viernes nadie había dado señales de vida.

Cada vez tenía la mosca más grande detrás de la oreja y me puse en contacto con otros traductores que trabajaban para ellos. Ya os había hablado de que hay que saber con quién se trabaja en otra entrada, y esto os demuestra que hay que tener veinte ojos. Al mes de no saber nada de mi contrato hablé con  una traductora de la empresa, al principio era una conversación casual, para tantear el terreno y no ir a saco con ella, podía obtener una respuesta negativa por su parte. Cuando ya empecé a entrar en materia ella dejó de responder, pero había diferencia horaria de por medio y posiblemente estuviera ocupada. Seguía trabajando en el cliente potencial y buscando otros nuevos, pero al final dije: basta. Dejé de buscar clientes, decidí no ponerme en contacto con ellos a menos que ellos lo hicieran y pasó otro mes.

Por esas fechas ya estaba casi decidida a terminar mi supuesta relación laboral con esta empresa y pedí la opinión de varios compañeros, si bien es verdad, iba trabajando con otras empresas y había dejado de ser urgente. Justo entonces, me llegó un correo que hizo que tomara una decisión en cuestión de un segundo, este traductor con el que me puse en contacto un mes atrás me contestó el último correo que le había mandado y confirmó mis sospechas. Hacía tres meses que trabajaba para ellos y aún no había cobrado nada. En ese momento me alegré de no haber firmado ningún contrato y sucesivamente les mandé un correo comunicándoles mi decisión, no sin hacerles saber lo poco serios que me parecían y la falta de compromiso que tienen. Su respuesta me hizo más gracia aún, entre disculpas y “sentimos tu marcha, estábamos muy contentos contigo”, me dijeron que no tenía sentido hacer un contrato hasta que no consiguiera un proyecto en firme. ¡Acabáramos! ¿Y quién me paga a mí las horas invertidas en buscarte los clientes y los proyectos? Llegué a la conclusión de que esta gente quería montar una empresa a coste cero y tenían mucha cara. No pagaban cuenta de Proz, no pagan las horas invertidas en buscarles y conseguirles el pan, ni siquiera el trabajo de intermediaria con un cliente potencial porque no se había firmado el proyecto. ¡Una vergüenza! Así que, sin dejar de lado la educación y el respeto, les dije todo lo que opinaba de ellos y que sacaran mi información de su página cuanto antes posible. No quería ser relacionada con esa gente nunca más.

Acto seguido hice algo que tardé dos segundos en decidir si era correcto o ético. Por un lado, me daba miedo ser entrometida o que se molestara, y por el otro, mi conciencia no me permitía dejar vendido al cliente con el que había estado negociando ese posible proyecto ante semejante gentuza, sobre todo porque había muy buena relación. Así que le mandé un correo informándole de que ya no trabajaba para esa empresa y que no se fiara de ellos porque no eran serios. A partir de ahí el cliente podía hacer lo que creyera conveniente, pero yo hice lo correcto. Al día siguiente el cliente me agradeció que se lo hiciera saber y otro día hablamos más tranquilamente del tema, sigo manteniendo la relación con este cliente y no quiero saber nada de empresas con tanta falta de seriedad, compromiso y tanta cara dura.

Es por eso que recalco que hay que informarse bien de con quién se trabaja y observar muy bien cómo se desarrolla la relación laboral. Si va bien, adelante, pero si veis algo raro, informaos, preguntad a gente que haya tenido o tenga relación con ellos y sed directos con los interesados en cuestión. No merece la pena trabajar con gente así. A pesar de todo he sacado algo positivo de todo esto, un nuevo contacto con el que mantengo muy buena relación y he demostrado quién soy ante esta situación. No hay mal que por bien no venga.

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23 thoughts on “Mi primera experiencia negativa

  1. ¡Bienvenida de vuelta, Verónica!

    Muchas gracias por compartir tu experiencia, porque aunque ser positivos, algunas empresas tienen una jeta que lo flipas, y lo peor es cuando encima tienen buenos clientes finales. Por eso mismo hay que andarse con mil ojos por muy importante que parezca la empresa: si no demuestra seriedad, mal asunto.

    Saluditos y espero leerte más a menudo,

    Pablo

    • Gracias, Pablo.
      Espero que no se me “sequen” las ideas de nuevo. A veces me falta convicción para escribir algo y no me deja desarrollar la idea, pero intentaré ser más constante otra vez. Ha sido un pequeño bache.

      Es como lo cuentas, y esta empresa tenía meses de vida, pero si hubiera sido un gigante de la traducción lo hubiera hecho igual.

  2. Gracias por contar la experiencia Verónica. No estaría de más que indicaras el nombre de la empresa para evitar que otros caigamos en el mismo error y contribuir así a que esta gentuza no se salga con la suya.

    • Hola, Graciela:
      Gracias a ti por pasarte y comentar. He sopesado mucho la idea de publicar el nombre de la empresa o no, aunque es una empresa que está empezando, no quiero jugármela a que hablen mal de mí si ven que doy el nombre. Si veo que alguien pregunta por ellos o se relaciona con ellos, les contaré lo que viví pero me da apuro gritarlo a los cuatro vientos.

  3. Hola!
    Da mucha rabia volcarte al máximo en una empresa o en un proyecto y que no te correspondan; que no sean serios, formales y decentes. Ojalá no te vuelvas a encontrar con empresas impresentables. Sin embargo, tienes que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, ser comercial implica eso: puedes pasar horas y horas llamando por teléfono y de puerta en puerta (con el gasto que conlleva), que si no haces un mínimo de ventas, no cobras nada. Y eso pasa en empresas teóricamente serias que son multinacionales, como Planeta. Mi madre trabajó allí un par de años, y pude comprobar que el trabajo de comercial es uno de los peores que existen, porque por mucho esfuerzo que hagas, si la gente no quiere comprar, no puedes hacer nada. No dependes de ti misma. No sabes si vas a cobrar o no, ni siquiera para cubrir el gasto de teléfono, gasolina y comida que has hecho. Empecé a trabajar para una aseguradora que me dejó bien claro que hasta que no consiguiese alguna póliza, no me harían contrato. Después de un mes, sin haberme formado como comercial (que deberían) llamando por teléfoni durante 4 horas diarias y sin conseguir ninguna póliza, decidí dejar de perder el tiempo con eso. Y desde entonces, por la experiencia de mi madre, la mía propia y otros incidentes que he tenido en ese ámbito, huyo de los trabajos de comercial como de la peste. No me importa trabajar de otras cosas (he limpiaso casas, camarera, cuidando niños, etc…), pero me niego rotundamente a trabajar de comercial. Un saludo y ánimo. Como tú misma has dicho, también tiene su parte positiva: el cliente y la experiencia que has adquirido sobre mala praxis.

    • Hola, Mari:
      Gracias por pasarte y compartir tu experiencia. Creo que el trabajo de comercial depende a veces del sector en el que se trabaje. Tengo un par de familiares que son comerciales y ambos tienen un sueldo mensual. Evidentemente, tienen un presupuesto con el que cumplir y reciben una comisión en base a las ventas mensuales, aún así, tienen unas bases de datos, una cartera de clientes y equipos para crear estrategias y planes de venta, posibles clientes, etc. Nada que ver con el vendedor de puerta en puerta. A mí, a penas me dieron herramientas, no tenían plan de ventas, ni una lista con objetivos de posibles clientes, y yo sin haber trabajado de esto nunca entiendo que si quieres conseguir clientes en una empresa debe haber algún tipo de plan, y algún tipo de lista de objetivos. A un comercial de traducción no se le puede convertir en un vendedor de seguros que va por las casas, porque así no funcionará nunca. Yo me dedicaba a buscar en internet como hago ahora para mí como autónoma, busco ofertas, busco empresas que tengan vacantes, etc. Pero para una empresa tiene que haber algún tipo de plan diseñado para venderte como tal a otras empresas que puedan requerir tus servicios. Vamos, digo yo. Al menos yo lo veo así, es posible que venga un comercial y me diga lo equivocada que estoy. Pero lo que tengo claro es que con una cuenta gratuita de Proz, otra de translators cafe, etc. no vas a ningún lado como agencia.
      De todas formas, he escarmentado como tú, y a no ser que me ofrezcan otro tipo de condiciones, no volvería a trabajar de comercial.

  4. Últimamente me pasa algo similar. Hago pruebas con agencias con buenas puntuaciones en Proz y que aparentemente son muy serias, vamos, que pasan todos los controles de seguridad y luego me llevo sustos cuando empezamos ya a ponernos manos a la obra.
    Tarifas más bajas que las tarifas bajas que me ofrecían en el año 2002 (no exagero, lo he comprobado), tipo 0,02€ por palabra y repito que son agencias serias, que te hacen pasar pruebas de traducción y todo. Por si eso fuera poco, algunas de estas agencias no te dicen las tarifas que según ellos no son negociables hasta que llega el contrato de traductor freelance. Claro, a mi me dicen que vamos a firmar un contrato de freelance y me da buen feeling, pero luego te envían el contrato y se te cae el alma a los suelos. En uno me decían que si quería cobrar por transferencia debería abonar a la empresa 30€ y si quería cobrar por Paypal pues tendría que pagarles las comisiones que Paypal impusiera a la agencia por la gestión. Vamos que tenía que pagar para cobrar.
    No creo que sea la crisis, pero hay cosas que no se pueden permitir o a este paso nadie nos va a tomar nunca en serio.

  5. Verónica:

    Te felicito por haber tenido el valor de compartir tu experiencia. De todo se aprende, pero de los errores aún más. Has demostrado mucha profesionalidad con tu actitud y estoy convencida de que el cliente potencial con el que estuviste negociando para esta empresa ha agradecido que le hayas informado de lo sucedido.

    Hay mucho impresentable suelto por ahí y abusan de los “novatos” (con todo el cariño del mundo), porque creen que están desinformados o que no tienen agallas. Con tu actitud le has demostrado que las tienes y que eres toda una profesional.

    Muchos ánimos y sigue adelante, que hay clientes para todos los gustos y seguro que encuentras a otros con los que es un placer trabajar.

    • Hola, Martine:

      Muchas gracias :-). Agradezco vuestro apoyo y reconocimiento por la actitud que tomé ante esta situación. Puedes decirlo con la boca llena, soy una novata jaja, pero soy muy seria y cuando me comprometo lo hago de verdad y espero el mismo compromiso de la otra parte.

      Tampoco soy tonta, puedo pecar de inocente o ingenua por dar una oportunidad a todo el mundo antes de pensar mal (en lo laboral, porque en lo personal veo venir a la gente), pero a la que veo que la cosa no va bien me busco la vida para indagar e informarme bien. A veces la cosa no pinta mal de buenas a primeras y tienes que darle un rodaje para ver cómo se desarrolla todo.

      Tuve una conversación por teléfono con dicho cliente (llamada por su parte) e intercambiamos opiniones sobre lo sucedido y ha salido algo muy positivo de todo esto. Me convencí de que hice lo correcto con esta persona y me alegro de haberlo hecho. Hubiera dicho muy poco a mi favor si me hubiera callado y se la hubieran jugado, pero se habría dado cuenta antes de que eso pasara. Aun así, yo no hubiera quedado bien.

      Gracias por los ánimos, Martine.

      Un abrazo

  6. Hola Vanessa: lamento que hayas tenido que vivir esta experiencia. Pero, como decía Caio Titus: scripta manent, verba volant….

    Has hecho bien en no publicar el nombre de la empresa. En España, la legislación protege sin ambages a los delincuentes, mientras que presume como delincuentes a la gente honesta (no hay más que ver la defensa y el proteccionismo a ultranza del Gobierno y de otros partidos políticos a entidades delictivas como la SGAE y afines),

    Esto es así, hasta el punto de que no está permitido publicar el nombre de un moroso, diciendo que es moroso, porque «vulnera su derecho fundamental al honor». Manda huevos, que diría Don Federico, ya lo sé. Pero, esta fue la repuesta de un abogado especializado en recobros a una asociación de traductores de Barcelona, hace ahora ya algunos años.

    Pero, considera los aspectos positivos, que también los tiene. Por una parte, la próxima vez te informarás mejor acerca de tus potenciales empleadores y no correrás riesgos innecesarios.
    Y, por la otra, sigues en buena sintonía con un cliente potencial (sobre el cual deberías informarte también a fondo) y…¿quién sabe? A lo mejor termina por ser «tu mejor cliente».

    Así que, mucho ánimo, y al toro.

    • Hola, Pablo:

      Pues estamos bien en este país…

      Me informé lo suficiente creo. Es una empresa nueva y después de ver su página web, hablar con ellos y tal pues no pintaba mal. Cuando vi que del contrato nada, a la tercera semana pregunté a alguien de la empresa. A veces no te queda otra que toparte con ello para ver de qué van realmente.

      Muchas gracias, Pablo.

  7. Hola, Verónica.

    Siento mucho que te haya pasado algo así, es una pena. La verdad es que ya es difícil explicarle al cliente que tu trabajo no se limita sólo a abrir un archivo, teclear y enviarlo de vuelta, sino que hay otro tipo de gestiones que te exige que también se cobran, como para encima toparte con algo así.

    Creo que hay muchas empresas serias ahí fuera en las que estarás mucho más cómoda trabajando y, cuanto antes te alejes de este tipo de sitios que resultan tan sospechosos, antes la encontrarás (aunque tampoco hay que volverse paranoico). Seguro que tendrás más oportunidades pronto, a ver si se arregla el panorama. Como poco, ya has ganado un montón de confianza en ti misma y ves que puedes fiarte de tu criterio cuando algo parece más que sospechoso. Eso también es muy importante.

    ¡Mucha suerte!

    Nieves

    • Hola, Nieves:

      Gracias guapa. La verdad es que me da lo mismo. Si hubiera sido una empresa conocida con la que tenía ganas de trabajar me hubiera desilusionado pero ¿con esta? Qué va. Me alegro de no haber llegado a más con ellos. Evidentemente sin un contrato no habría hecho ninguna traducción, y al menos tendría con qué denunciarles si no me hubieran pagado. Pero me alegro de no haber llegado a firmar nada, y a otra cosa mariposa.

      Un abrazo

  8. Hola, Verónica:

    Yo también te agradezco mucho que compartas esta experiencia, porque seguro que si a alguno de tus lectores nos pasa algo parecido (ojalá que no), se nos encenderá antes la alerta. Es bueno saber que aunque intentamos hacer las cosas lo mejor posible, no siempre es igual por la otra parte.

    He leído varias veces tu blog y siempre me parece interesante, así que te animo a seguir escribiendo siempre que tengas ganas. 😉 Espero que no te vuelva a pasar nada parecido y te deseo mucha suerte con todos tus proyectos.

    Un abrazo.

  9. Hola Verónica,

    welcome back a estos lares. Es una pena que hayas tenido que pasar por algo así, pero al igual que los demás, yo también te doy las gracias por compartir tu mala experiencia, porque esto nos demuestra que tenemos que andar con un millón de ojos antes de establecer contactos con según qué empresas. Y al igual que dice Pablo Bouvier, haces muy bien en no difundir en abierto el nombre de esa empresa.

    Estoy casi segura de que ese cliente al que avisaste te hará encargos para agradecerte tu sinceridad, ya lo verás, sobre todo si sigues relacionándote con él ;). Por lo que comentaba @aidagda sobre Proz: he leído ya bastantes malos comentarios sobre este tipo de portales. Os recomiendo que leáis y que sigáis el blog No peanuts! For translators. Hay mucha información muy interesante sobre este tipo de portales que convendría que todos supiéramos, como esta: http://nopeanuts.wordpress.com/resistance/translation-directory/. Ni buena puntuación ni narices; las empresas que publican en estos sitios ofrecen unas tarifas de risa y al parecer son bastante piratas (una profesora nos contó que su primer encargo fue a través de Proz y que nunca se lo pagaron).

    En fin, es una pena que de lo malo se aprenda más que de lo bueno, ¡¡pero sigue currándotelo, que tú lo vales!! 😉

    • Hola, Eva:

      Gracias por pasarte. La verdad es que estoy contenta porque sé que hice lo correcto y los resultados han sido positivos tanto para mí como para el cliente.
      Ya sabemos, y para el que no lo sepa se está enterando gracias a los miles de posts sobre estos temas, que las páginas o portales como Proz son un engaño. Sin embargo, a mí me fue bien para arrancar. Fue en proz donde empecé a hacer mis primeras traducciones voluntarias y a través del cual conocí a mi primer contacto estable. De todas formas, no es el mejor sitio para labrarse una carrera como traductor a largo plazo.
      Lo más irrisorio era que esta agencia pedía tarifas de 0,15 € y sus medios para conseguir clientes eran precisamente esos portales. Yo les dije que no iban a conseguir ninguno, ni de coña, porque ahí acuden clientes con bajo presupuesto o mucha cara y pocas ganas de pagar. Y luego si no consigues clientes no cobras porque no has firmado un proyecto…uhm…lo dicho: unos jetas que quieren montar una empresa a coste 0.

      Hay que contar estas experiencias, y si fuera una traductora reputada o al menos con una cartera de clientes abundante y estable quizás no tendría problema en decir el nombre. Total, es una empresa que acaba de empezar y no tiene influencias. Pero como yo también estoy empezando, paso de tirarme piedras sobre el tejado, aunque hay otras personas que pueden hablar de mí, prefiero no provocar un rumor negativo aunque sea falso.

      Hay que tener cuidado con esas cosas.

  10. Hola, Verónica:

    Una mala experiencia, sin duda. Pero como dicen otros colegas más arriba: no hay mal que por bien no venga. De este tipo de experiencias tiene uno la posibilidad de endurecerse. Seguro que para la próxima oportunidad que se presente lo recordarás y sabrás cómo actuar. Piensa siempre que en una relación contractual las dos partes siempre tienen derechos y obligaciones, y que uno nunca debería empezar una colaboración sin establecer unas condiciones transparentes y, en lo posible, por escrito.

    Este artículo tuyo, que según dices lo publicas tras un período largo sin escribir, es y será muy útil a los compañeros traductores noveles que te lean. Yo ya llevo unos años en esto, pero uno puede bajar la guardia y sufrir una situación como la que describes. Mucho ánimo y gracias por compartir tus experiencias. Como verás, hay mucha gente pendiente de lo que escribes, que por cierto no lo haces nada mal.

    Saludos,
    Dani

    • Hola, Daniel:

      Está claro lo que dices, yo empecé buscando clientes para ir haciendo algo pero no iba a empezar ninguna traducción sin haber firmado nada, está claro. Es por eso que al mes de ver que la cosa no pintaba bien dejé hasta de buscar clientes.

      Estuve dos meses sin escribir nada, espero seguir teniendo qué contar más a menudo. Muchas gracias 🙂

      Un saludo

  11. Tal y como está la industria, y con más de 20 años viviendo en ella, me plantearía darle un nuevo rumbo a mi “career path”. Este modelo de negocio de traducir con freelance a dos duros la palabra, está muerto. Los buenos proyectos se van al tercer mundo y lo seguirán haciendo por mucho tiempo ya que la calidad no es una prioridad y en el tercer mundo cada vez trabajan mejor (aparte de no poner “tantas pegas” laborales).

    Yo perfeccionaría mi conocimiento de los otros idiomas que conozco, aprendería técnicas de project management y buscar por ahí salida a mi carrera. Quizás por esa vía haya más suerte, pero tal y como lo estás enfocando creo que no tendrás muchas posibilidades. De igual modo, cambiaría la actitud frente a las exigencias laborales; en una industria donde los traductores traducen gratis para conseguir posteriores proyectos, donde la calidad no es prioritaria para el cliente sino el coste, donde las comunidades de usuarios de los productos y servicios ofrecen gratis su propias versiones traducidas, ¿qué exigencias laborales puede imponer un traductor novel? Cero.

    Mucho ánimo y suerte!
    Mariano

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