Sobrecualificación + crisis = ¿emigración?


Después de una época retirada de la blogosfera, espero que todos hayáis tenido unas navidades geniales y que el año que empieza os traiga todo lo mejor.

Desde noviembre, mes en el que tuvo lugar la mesa redonda sobre blogs de APTIC, he estado bastante ausente y no por causas laborales precisamente. El volumen de trabajo decreció exageradamente a partir de ese mes, tanto que hasta el día de hoy aún no me ha entrado ningún nuevo encargo. En realidad no es ninguna situación novedosa, dadas las circunstancias, pero pensaba que ya había superado esa fase. Muchos me diréis: “Esa fase siempre estará latente en la vida de un autónomo”, es verdad, pero no creí que de repente pasara de recibir menos encargos a ninguno absolutamente durante 3 meses. Eso me permitió disponer de todo el tiempo necesario para acabar de organizar mis vacaciones de navidad, que ya contaré en otra entrada si queréis, y de estar un poco alejada de las redes.

Hay que ser constante en la búsqueda de nuevos clientes, empresas, o nuevas oportunidades, pero en casi la mayoría de los casos pocas veces recibiremos una respuesta siquiera. Al menos esa es mi experiencia.

Pocos días después de llegar de Nueva York estuve en casa reflexionando sobre todo esto y, aunque es una idea que me ha estado rondando la cabeza estos dos últimos años, solo había sido una opción, una posibilidad, pero el otro día me vino como una revelación: hay que emigrar. Ya oigo el murmullo de algunos comentarios como: “No, hombre no” o “No siempre”. Tenéis razón, pero en mi propia piel, es casi una afirmación rotunda, y muchos otros en mi misma situación pensarán lo mismo.

Justo antes de esta revelación ya había tomado una decisión que contradecía otra que tomé meses antes en vistas del progreso de mi situación laboral, hacer un máster o no. En vistas de lo “bien” que me empezaba a ir y de que había reunido unos ahorrillos, había casi decidido que, dependiendo de cómo fuera hasta primavera de 2012 haría un máster. Sería un valor añadido a mi formación, me especializaría y podría tener mejores o más oportunidades de trabajo. Craso error. Al menos en España, parece ser que tener demasiados títulos es perjudicial para trabajar. Vamos que ahora en vez de maquillar el CV para añadir títulos y cursos, ahora hay que quitarlos por miedo a no ser contratado por estar sobrecualificado. Sí señores, hace 10 años se rifaban a los que tenían estudios universitarios y másters para los puestos mejor pagados, ahora todos van al paro. A partir de ahora en vez de darles el diploma de la licenciatura les dan un formulario para el INEM. Vale, vale que no se me corten las venas los universitarios que actualmente estén estudiando, pero que sepáis que la cosa está muy cruda, que lo sabes por lo que ves en las noticias pero hasta que no te ves intentándote buscar la vida no sabes hasta qué punto está mal la cosa. Al final he decidido que, por el hecho de que mis ingresos han quedado suspendidos hasta próximo aviso, o próximo encargo, y que realmente hacer un máster no me garantiza nada en este momento, no voy a hacer un máster por ahora. Creo que el mejor máster que puedo hacer hoy en día es conseguir trabajar en una empresa y aprender todo lo que pueda y más. Creo que estamos volviendo a aquella época en la que uno, con ganas y un par de “razones” para aprender una profesión y sacarse las castañas del fuego, podía llegar a ser una eminencia en su gremio sin necesidad de un título universitario – o porque no existían ciertas licenciaturas – más o menos. Hay que estudiar pero ni una licenciatura ni un máster te van a garantizar nada hoy por hoy, en cambio la experiencia, el talento y las ganas de aprender parecen ser características que han ganado peso.

Pocos días después de la revelación sobre emigrar, irónicamente, recibí una llamada de Alemania (ya sabéis de dónde), tenía una entrevista la semana siguiente. Esta puede ser una de las mejores noticias que he recibido en bastante tiempo. De la pasividad de los días pasé al estrés de tener que organizarlo todo para esa entrevista, y llegado el día se me empezaron a pasar muchas cosas por la cabeza. Lo que tendría que hacer si me cogieran, el hecho de mudarme a una ciudad que realmente no es uno de mis destinos favoritos, los gastos que me supondría la mudanza, qué haría si no me cogían, etc. Supongo que esto es lo que pasa cuando ves tan cerca una oportunidad de conseguir algo. La entrevista fue muy bien y lo mejor es que salí de allí con la sensación de que lo había hecho bien, de que no me había dejado nada en el tintero ni lo habría podido hacer mejor. Ahora ya no depende de mí, solo queda esperar e intentar ser positiva. Estoy muy cerca de convertirme en otro dato estadístico. Si no me equivoco, el número de emigrantes españoles desde el comienzo de la crisis ronda los 250.000, mucha gente se apunta a clases de alemán para prepararse en caso de desbandada popular. Esta entrada de El blog de Recursos Humanos que habla sobre el tema es muy interesante.

¿Opináis que hoy en día no merece la pena cursar estudios más allá de una licenciatura? ¿Hay que emigrar realmente o creéis que aquellos que aún no han encontrado trabajo tienen una oportunidad en España?

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29 thoughts on “Sobrecualificación + crisis = ¿emigración?

  1. En lo de que una empresa te va a dar más formación que un máster, totalmente de acuerdo. Además, el máster va a estar siempre ahí. Ahora bien, si te lo puedes permitir, desde luego yo no descartaría esa opción, ya que aprendí muchas cosas en el METAV incluso aunque ya tenía experiencia. 🙂

    Ánimo, Verónica. ¡Ahora va la vencida! 😉

    Pablo

    • No lo descarto definitivamente, pero más adelante. Ahora lo veo una inversión arriesgada dados mis ingresos, por decirlo así, y por todo en general. Quizás si la situación cambia, me lo plantee antes. Pero ahora mismo no lo veo como algo que me vaya a solucionar el problema, y es lo que prima en mi opinión, solucionar mi situación. Para lo demás siempre hay tiempo.

  2. Yo creo que un máster no hace daño a nadie. Claro, a lo mejor si te vas a quedar en tu casa, buscando trabajo en tu barrio, pues no. Pero en general el máster te ofrece unos conocimientos que no te da la universidad, y aunque en principio parezca que no te cogen en muchos empleos porque estás sobrecualificado, yo creo que no es del todo cierto. Lo que sí es cierto es que si tienes dos carreras y tres másteres y no has trabajado en la vida, no te darán trabajo en ningún sitio, pero no es por culpa de la parte “educativa” sino porque no tienes experiencia. Y punto. Precisamente una de las cosas que hace la crisis es que mucha gente que podría acceder a puestos X, tiene que bajarse los pantalones y aceptar puestos X-1, y que si hay una plaza de traductor júnior en una empresa, es evidente que se la darán al que tenga dos másteres de traducción especializada que no al que solo tiene la carrera. Así que, en ese punto, yo creo que, al menos para los traductores, estudiar un máster va bien. Ojo, eso no quiere decir que por estudiarlo te van a llamar al día siguiente para darte curro.

    Lo de emigrar, ¿qué te voy a contar? Lo que me da rabia es que parezca que la emigración se ha inventado desde la crisis, cuando llevamos siglos emigrando. Es más, creo que es lo mejor que cualquier persona puede hacer al acabar la carrera, estemos en crisis o no. Vivir en otro país te proporciona una experiencia y un conocimiento que no puedes pagar con nada ni conseguir con ninguna carrera. No solo eso, sino que te ayuda a madurar, a conocerte más a ti mismo (te das cuenta de lo mucho que necesitas a tu familia y amigos, lo mucho que echas de menos tu barrio, etc). Te saca de tu zona cómoda (leñe, ¿se dice así?) y eso es algo que muchas empresas valorarán a la hora de contratarte. Así que, sí emigrad, independientemente de que España esté en crisis o no. Ya sé que me repito como el ajo pero yo acabé la carrera en el 2004, en pleno auge de la economía española, donde todos los españoles creían que se iban a comer el mundo y se compraron casas y coches y chalets en la playa. Pero no había forma de conseguir un curro, así que, ni corta ni perezosa, pillé las maletas y me largué. Seguro que si me hubiese quedado tres meses más en Mallorca, tomando el sol y viviendo cómodamente, habría conseguido trabajo (aunque fuese de oficinista). Pero sentía que iba a ganar mucho más como persona yéndome. Y eso hice.

    Es decir, marchaos ya no porque necesitáis buscar trabajo sino porque necesitáis vivir una experiencia que os hará madurar como personas. Si la cosa no cuaja, pues os volvéis, que tampoco pasa nada. Mejor haberlo intentado que quedarte con la duda.

    • Curri, me ha gustado mucho tu comentario de “parecer que emigrar se inventó a raíz de la crisis”. Antes incluso de plantearme trabajar (cuando aún estaba en el instituto), tenía muchísimas ganas de irme de España por la “simple” razón de conocer mundo, expandir horizontes y conocer a gente interesante. Por aquel entonces lo mío sonaba a “ser soñadora” y me decían que “ya asentaría la cabeza cuando cumpliera años”. Ahora, después de bastantes años, sigo pensando lo mismo y mucha gente “se me ha unido” en el deseo de abandonar este país y conocer otro/s. ¡Y parece que es bajarnos los pantalones! Perdonen, señores, tener la posibilidad de emigrar es un privilegio. Los que peor lo pasan no son los que tienen que “abandonar” a sus familias y a sus amigos, sino los que, queriendo irse en busca de una vida mejor, no pueden por X razones. Así que menos quejarse y más viajar, que ahora es más barato viajar de España a Inglaterra que de Salamanca a Madrid (literalmente).

      • Hola, Mercedes:
        Yo siempre he querido vivir fuera una temporada, y estoy de acuerdo con lo que dices. Pero hay una diferencia en emigrar porque quieres y emigrar por narices. A pesar de todo, la experiencia es impagable, estoy de acuerdo. Y lo que compensa más es la empresa y el ambiente de la empresa en este caso.

        Gracias por comentar 🙂

        • Hola de nuevo,
          Siento si ha sonado un poco borde, es que me he calentado y se me han juntado ideas en la cabeza y quizá no las he expresado como quería, jeje. Lo cierto es que es muy triste tener que verse en la situación de “emigrar por narices”, como tú dices, pero aún así me cuesta mucho (quizá por mi forma de pensar) ver algo negativo en emigrar, sea por la razón que sea. Para mi viajar siempre implica experiencias nuevas: positivas, negativas, da igual. Ambas te hacen aprender y conocerte mucho mejor. Así que vistos en la situación de tenerse que ir de España para ser reconocido como profesional… ¿por qué no? Lo peor que puede pasar es que te encuentres con una situación parecida a la de aquí, y aun así, habrás aprendido durante el camino… 🙂

          Respecto al tema máster, yo aún soy estudiante (aunque estoy en “edad de máster”) y me hizo gracia un comentario que escuché el otro día en la tv… “en España tenemos demasiada titulitis; fuera lo que vale es la experiencia, no un papel que certifique nada”. Eso me hizo pensar y reflexionar sobre si hacer un máster es algo necesario o es, como tantas otras veces, dejarse llevar por la marabunta.

            • Sí que hay mucha titulitis, pero en muchos casos necesitas un máster para poder especializarte en lo que quieres hacer. Por ejemplo, en el caso de Traducción. Hay muchas universidades que solo dan una asignatura, o ninguna, de traducción audiovisual, así que tendrás que estudiar un máster si quieres ser subtitulador o doblador. Más ejemplos: tengo una amiga que hizo Nutrición y lleva casi tres años buscando curro. El caso es que ella hizo gimnasia muchos años, y ayer le comenté que por qué no se ofrecía en algún club deportivo, alguna selección de gimnasia para ser nutricionista. Su respuesta fue: necesito especializarme en nutrición del deporte, y para eso tengo que hacer un máster.
              Así que, sí, titulitis, pero es que en muchos casos no te queda otra. El problema de España NO es la titulitis, sino que muchos no trabajan mientras estudian (yo mismamente), y se presentan al mundo laboral, sí, con una licenciatura y dos másteres… Y CERO EXPERIENCIA. Ni siquiera pasando faxes y haciendo fotocopias. Y ese es el problema, que alguien que no ha trabajado en su vida no conoce “el mundo real” (por decirlo de algún modo), no conoce que cuando se trabaja no te peudes pasar mirando Facebook cada 5 minutos (ahora es Facebook, hace 5 años era el correo y hace 10 era hablando con el de al lado). Ahí reside la diferencia entre los españoles y otros países europeos, donde los estudiantes suelen verse obligados a trabajar mientras estudian para pagarse los estudios (por ejemplo, en Reino Unido, no conozco aún a nadie que me haya dicho que sus padres les pagaron los estudios. Todos piden préstamos y trabajan para pagarse los estudios. Seguramente solo los niños ricos pueden permitirse el lujo de ir a Cambridge y que sus padres se lo paguen todo). En los Países Bajos, tres cuartos de lo mismo. Y ya no es porque la universidad sea más cara o no, sino más bien de cultura, de que cuando tienes 18 años, aunque vivas en casa de tus padres, eres tú el que eliges estudiar en la universidad, así que, si lo quieres, trabajas y te lo pagas.

              Yo, por mucho que me vino de p*** madre que mi padre me pagase la universidad, y que mi madre me prohibiese (literalmente) que trabajase (aunque los dos últimos años curré en un restaurante de estrangis, sin decírselo a mi familia), ojalá me hubiesen animado a trabajar, aunque fuese de secretaria, porque habría aprendido muchas de las cosas que tuve que aprender con 26 años (que ya te crees mayor) y encima bajo amenaza de que si la cagaba, me echaban del curro. Así que, mi consejo es: estudiar y empezar a trabajar en cuanto se pueda, aunque sea mientras se estudia.

              • Yo trabajaba los veranos porque durante el año me resultaba imposible, me iba a la universidad a las 7 de la mañana y llegaba a mi casa a las 6.30 de la tarde. Estuve una época trabajando los fines de semana y realmente fue duro no poder descansar ningún día. Se tendría que obligar a hacer un año de prácticas, pero prácticas de verdad, no hacer café para los de la oficina, como hacen en Alemania y eso contaría como una mínima experiencia.

                • Sí que es duro. El problema es que nos dan demasiadas horas de clase y, casi siempre, son innecesarias. A mí de daban clases de “teoría de la traducción” que, sinceramente, jamás puse en práctica porque el mismo profesor nos dijo que no servía para nada, pero que nos tenía que dar la vara. Pues mira, en vez de tantas horas, casi mejor que hubiesen puesto más trabajos para entregar, o más traducciones y que nos dejasen más tiempo. Es lo que ocurre en las universidades en Alemania, Reino Unido y Holanda (y seguro que hay más, pero solo conozco gente de esas). Pero también conozco a una chica en la universidad que trabaja por las mañanas y va a la universidad por las tardes, y la tía está sacando sobresalientes y matrículas. Eso sí, se está dando un palizón.

                  Estoy de acuerdo con las prácticas. Las hacen en medicina y en enfermería, ¿por qué no deberíamos también nosotros, que para algo nuestra carrera es todo práctica? Y es que deberían ser prácticas organizadas por la universidad, nada de “tú te buscas la agencia”, porque así nunca nadie lo consigue (yo me quería sacar el título de traductora jurada castellano-catalán y no pude porque no conseguí las prácticas -esto creo que ya te lo conté, jijijij-, y eso que era en al bufette de abogados de una amiga de mi madre).

                  En fin, Vero, ¿qué hacemos en la traducción? Deberíamos meternos en política 😉

        • Verónica, yo tuve que emigrar por narices porque no me ofrecían trabajo ni ofreciéndoles trabajar gratis. ¿Y? Bien contenta que estoy. Eso no supone nada malo, sino todo lo contrario: no te quedas de brazos cruzados y decides tomar cartas al asunto. Pero es que mucha gente no quiere ni moverse de su ciudad: “Ah, no, yo es que si no consigo un trabajo en mi pueblo, no me muevo” (conste que no lo digo por ti, que tú y yo ya hemos hablao de esto muchas veces). Macho, pues púdrete o trabaja en un supermercado porque dudo que encuentres trabajo así como así. La verdad es esta: los trabajos se los dan a los que demuestran iniciativa. O sea, si un tío se viene desde Polonia, hablando un perfecto español, diciéndote que le da igual donde le manden currar, que, bueno, si tiene que cobrar 50 euros al mes, pues los cobra, y tal, y luego te viene otro que te dice que no, que le tienes que pagar el transporte porque él no quiere moverse de su ciudad, y que, además, esto y lo otro… ¿A quién crees que le darán el trabajo?

          No se trata de emigrar “porque no queda más narices”, sino “porque quieres aprender cosas nuevas”. Mucha gente ha emigrado cuando no había crisis, y seguramente a muchos tampoco les quedaba más narices (porque son ingenieros aeroespaciales y, josmíos, aquí de eso hay muy poco). ¿Y por eso son más desgraciados? Joer, pues mal andamos.

          Esta actitud es algo que me he dado cuenta que existe en muchos jóvenes, y es muy triste. Mi madre nació en Salamanca, estudió es Salamanca y se fue a trabajar a Madrid, por supuesto porque en el hospital de Salamanca no había plaza para ella. ¿Qué diferencia hay con eso o, en vez de irse a Madrid, te vas a Londres? Yo creo que es lo mismo: te vas allí donde haya trabajo porque quieres trabajar, no “porque no hay más narices”. También se podría haber quedado en Salamanca y trabajar en un supermercado o de secretaria… pero no, ella quería ser enfermera.

          En fin, que ya sabéis que me sulfuro mucho con estas cosas. 🙂 Un beso.

          • Bueno, a ver que no hay mal que por bien no venga, está claro. De todo se puede sacar algo positivo y me remito a lo mismo, no es mi destino favorito pero sé que va a ser muy positivo y además, viendo las noticias estos días me da pánico quedarme aquí y no saber qué va a pasar porque hay muy pocas posibilidades.

            Estoy de acuerdo con lo que dices sobre la gente que no se quiere mover de su pueblo, pero no solo para trabajar o de la gente con pocas aspiraciones, pero tiene que haber gente para todo.

            Lo de emigrar por narices es porque antes yo soñaba con conseguir trabajo en un país de mi elección (más o menos) y vivir una experiencia, pero ahora es casi una obligación porque aquí no veo futuro. Antes soñaba con todas las posibilidades que podía tener, ahora no veo más allá de la semana que viene.

            Pero es lo que hay, los tiempos han cambiado y nos tenemos que adaptar, todo sea para mejorar y salir adelante. Seguramente sacaremos cosas positivas de todo esto en el futuro.

    • Peazo comentario, Curri. Totalmente de acuerdo. Yo me fui a Nintendo cuando estaba empezando la crisis, pero fue casualidad, la verdad. Y es una experiencia increíble (en mi caso encima vivía solo, lo cual tiene sus cosas buenas y malas…).

      Un saludo,

      Pablo

      P.D.: Yo siempre he oído hablar de “zona de confort”. 😛

    • Estoy de acuerdo en que siempre se ha emigrado, pero también es verdad que desde que empezó la crisis ha emigrado muchísima más gente y no por elección propia, sino porque no hay más remedio.
      En cuanto a quién se va a quedar con el mejor puesto, bueno todo eso depende de muchas cosas. Si tienes la gran suerte de encontrar un puesto de lo tuyo, es una cosa, pero si encima no encuentras apenas nada de lo tuyo y tienes que buscar otro tipo de trabajo estás jodido. Ahí es donde entra el tema de la sobrecualificación. Gente que está dispuesta a ser auxiliar administrativo pero que no le dan el puesto porque tienes demasiada formación, y es así de crudo. No se trata de si te dan un puesto de project manager o de traductor junior, sino de lo otro.

  3. ¡Hola, Verónica!

    ¡Ay, no sabes cómo te entiendo! Cuando todo parece tan desolador, te entras ganas de agarrarte a un clavo ardiendo y tirarte a la piscina. A veces sale bien y a veces no tan bien, pero como me dijeron a mí hace poco: “el que no arriesga, no gana”. Yo, en particular, veo el panorama laboral en España muy crudo y, desde luego, la opción de emigrar (a según qué países, ya que en muchos no hay diferencia con respecto a nosotros en este tema) no es descartable. Yo misma también me lo planteo como una opción. Hay que valorar muy bien las oportunidades y posibilidades de todo, con sus pros y sus contras y hacer lo que más nos convengan. Al final, lo que cuenta son las experiencias. Al margen de todo esto que acabo de decir, creo que la formación nunca sobra y hay que verla más como una inversión que como un gasto.

    ¡Mucha suerte con tu decisión!

    Alba

  4. ¡Hola, Verónica!

    Bienvenida de nuevo a la blogosfera. La reflexión que ofreces es muy interesante, y de hecho yo creo que uno de los mayores problemas que tenemos en general es que no nos apetece movernos de nuestra casa. Cambiar de una ciudad a otra nos da pereza, así que imagínate cambiar de país…

    También estoy de acuerdo en lo que dices sobre que poner demasiados títulos en el CV espanta. Sobre todo cuando son sitios donde no están dispuestos a pagarte una cantidad demasiado generosa: los títulos para ellos implican tener que pagarte en relación a tu formación, y eso se evita a toda costa en los tiempos que corren. Triste, sí, pero cierto…

    Yo creo que, en tu situación y visto cómo están las cosas, intentaría buscar trabajo como in-house donde fuera. Es una forma fantástica de aprender, vas a tener un sueldo fijo todos los meses y vas a vivir una experiencia que no podrás conseguir de otra forma. Es más, si te has lanzado a por esa idea, aprovecha el tirón antes de que se te vaya de la cabeza… quién sabe qué más cosas te pueden salir estando por allí :).

    En fin, espero que nos des buenas noticias dentro de poco ;). Y si hay que hacer mudanza, pues se hace. Todo tiene solución menos la muerte, así que… ¡Positividad powah! 😀

  5. Hola, es la primera vez que escribo en este blog, pero no pude resistirme de comentar este articulo. Quizás mi experiencia pueda aportar una “ayuda” a tu decisión.
    Yo soy emigrante. Soy italiana y traductora del español al italiano. Me saqué la carrera hace 9 meses pero llevo 10 años viviendo lejos de mi “zona de confort”, como la llamó Pablo. Antes, al salir de la preparatoria para cursar la Universidad en otra ciudad, luego estuve 5 años en Barcelona y ahora llevo 3 meses en México.
    Seguramente todas han sido experiencias que me han enseñado muchísimo, sin embargo quiero decir que viajar no es lo mismo que emigrar. Cuando viajas sabes bien cual es tu casa. Sabes que tarde o temprano volverás ahí donde la vida sigue “igual”, con tu familia, tus amigos…tus costumbres y tus lugares. Cuando emigras en cambio, por lo general nunca sabes cuando volverás. ( A menos que no se trate de una beca Erasmus o de un periodo de trabajo al extranjero limitado por un contrato a tiempo determinado).
    Cuando emigras a menudo tienes que aprender a convivir con este sentimientos de no poder poner raíces, de no tener una casa que sea verdaderamente tuya. Lo bueno de esto es que aprendes a llevarte lo importante adentro de tí.
    Creo que hay una diferencia muy fuerte entre la emigración en tiempos de crisis y la emigración por “conocer, explorar”. Pero de esto uno no se da cuenta hasta que no piensa en la posibilidad de volver a su país. Pongo mi ejemplo: ¿hasta que punto mi decisión es libre, considerando que si decidiera de volver a Italia no tendría ninguna posibilidad laboral?
    Con esto no quiero decirte de quedarte en España. Al revés, te puedo asegurar que mi nivel de español y mis conocimientos de la cultura española y mexicana los he conseguido sobre todo gracias a todos los años pasados al extranjero…que me han enseñado más que cualquier curso universitario. Claro está, nunca he dejado de estudiar, en cualquier lugar del mundo me encontrase.
    Diciendo esto mi intención no es absolutamente la de desanimarte, todo lo contrario. Simplemente sentía el deber de aclarar ciertos aspectos de la “emigración”, ya que muy a menudo en mi vida he tenido que escuchar frases como: “ay, ¡que suerte la tuya que te has ido!”.
    Pues no, no ha sido suerte. Lo he querido, lo he buscado y he hecho muchos sacrificios al decidir de quedarme lejos de mi “zona de confort”. Esto ha hecho de mi una persona mucho más fuerte.

    Dicho esto mi consejo es: ¡aprovecha esta experiencia e intenta sacar el mayor partido de ella!

    No te vas a arrepentir.

    Y por lo que concierne el máster, si tus finanzas no te lo permiten ahora, esperate un poquito, pero yo sí te aconsejo que lo hagas ya que a largo plazo una especialización te ayudará mucho más que una preparación más “general”. Yo en esto estoy en la misma situación y estoy esperando de ahorrar algo de dinero para poder cursar uno.

    Un saludo y todos los mejores deseos de una traductora emigrante. 😉

    • Vaya, me ha dado escalofríos tu comentario, aunque en realidad no has dicho nada nuevo, lo has dicho de una manera que… ¡uff! Me ha “encantado” lo de no saber dónde está tu casa. Gracias por comentar de primera mano, de verdad. Me ha hecho reflexionar mucho.

    • Te entiendo perfectamente. Llevo 7 años sintiéndome sin hogar… Y no solo eso, los últimos tres (casi cuatro) años he intentado volverme a España. Y yo lo tengo aún peor porque no dependo de mí misma, sino de que mi novio encuentre trabajo (al yo ser autónoma, da igual donde trabaje). El primer año no nos pudimos mudar, pero no fue por la crisis (fue justo antes), sino porque las oportunidades que mi novio tenía no acababan de cuajar. Después, sí que fue un poco por la crisis (incluso miramos para irnos a Canadá o EE. UU. y estaba igual en todos lados). Ahora seguimos buscando, y para mí es aún más duro porque no me encuentro a gusto aquí. No comparto la forma de pensar de los ingleses, ni la cultura ni, muchísimo menos, la “politeness” que tienen. Mis raíces están en España (o, seguramente, en cualquier sitio donde haga sol y calor). Hace dos años, me pasaba días y días llorando porque no conseguía volver. Pero me he dado cuenta que vivir de pensamientos negativos solo te destroza. Ahora soy positiva: si me tengo que quedar en este (p***) país, pues me quedo y punto, pero por lo menos voy a intentar ser feliz. Así que, josmíos, si os tenéis que ir a otro país porque la crisis os obliga, marchaos y ser felices. Y aunque en ese otro lugar no lo seáis, pensad que tenéis mucha más suerte que muchos que no pueden emigrar porque ni siquiera pueden pagarse el billete. Es a todo eso a lo que me refiero con la negatividad que veo últimamente. Si nosotros pensamos negativo, todo lo que nos rodea será negativo. Si sonreís, la vida os sonreirá.

      Y aquí tenéis un vídeo que le vi ayer a Pablo y a Elizabeth. Miradlo y quedaos con la parte positiva: http://www.antena3.com/programas/el-hormiguero/secciones/monologo-pablo-motos/palabras-afectan-personas_2012012300217.html
      Un beso.

      • Totalmente de acuerdo Curri, viendo lo que ha pasado con Spanair, si me dan el trabajo me puedo dar un canto en los dientes aunque no sea mi lugar favorito. De verdad, hoy en día hay que dar gracias por todo, hasta por estar vivos, porque con la de enfermedades y muertes que hay a mi alrededor últimamente, solo puedo dar gracias por despertarme todos los días.

    • Muchas gracias por comentar y por compartir tu experiencia. Es ese sentimiento que describes lo que hace que la necesidad de emigrar me resulte agridulce. Es muy bonito hacerlo cuando uno quiere, pero es más duro hacerlo porque no hay otra elección y te tienes que conformar con lo que te sale.

      Pero me repito, de todo se saca algo bueno y es mejor llevarlo bien sacándole todo el partido a esta experiencia que amargarse.

  6. Hola!
    Tu página es muy interesante. Gracias por compartir tus experiencias y opiniones. Bueno te digo que yo viví cerca de 8 años en Alemania. Ahí hay buenas condiciones de trabajo. Hay una colonia española grande. El alemán se puede aprender (no sé si hablas, pero con paciencia y constancia todo se puede lograr). Yo soy de Venezuela, actualmente regresé a Venezuela porque la verdad que la universidad aquí es muy barata (pago como 1 Euro al año).
    Si me permites darte un consejo: Si te sale un curro en Alemania vete para allá (es mejor que estar en Espana sin hacer nada). Claro los costes de mudanza tienen que ser tomados en cuenta.
    Y si no te sale el curro podrías pensar en hacer un máster en Alemania. Se ofrecen másteres en Inglés (de manera que puedes ir haciendo tu máster y poco a poco ir aprendiendo el alemán). Además es mucho más fácil aprender un idioma cuando estás viviendo en el país donde se habla el idioma.
    Los alemanes no tienen gente, necesitan gente preparada y que quieran currar.
    Y no creo que las universidades alemanas sean más caras que las españolas (te lo digo porque tengo un colega español que acaba de hacer un máster en Barcenola, España; es más o menos lo mismo, cuidado si las españolas no son más caras).
    Yo estoy estudiando “traducción e interpretación” en Venezuela, pero cuando termine me regreso a Europa (allá hay más curro de este campo y ganas más, aquí son más sueldos de hambre).
    Me regresé porque estaba estancado laboralmente (claro si uno no tiene un título universitario, no puedes esperar ganar como un manager).
    Si me regreso será a Alemania o Suecia (ya hice un curso de 1 año, pero todavía tengo que estudiar mucho). En esos países, ganas bien si estás dispuesto a aprender el idioma y a pasar frío.
    Te deseo lo mejor! Si tienes cualquier pregunta, con gusto me puedes escribir.
    Muchos saludos!
    Manuel

    • Hola, Manuel:

      Te agradezco tu comentario y tus consejos. Esta entrada la escribí hace un año, justo poco más de lo que llevó viviendo en Frankfurt :-). En mis siguientes entradas hablo de ello.

      Espero que tengas mucha suerte con tus estudios y con tu vuelta a Europa.

      Un saludo,
      Verónica

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