Trabajar en casa puede ser una odisea

Para mucha gente, trabajar en casa, puede ser la solución a todos sus “males”, la Panacea de la actividad laboral, pero como todo, tiene sus inconvenientes.

Son las ocho de la mañana y tengo al yesero en casa (por culpa del famoso gotelé de los ’90). Estamos pintando la casa entera y al principio nos dijeron que tardarían un mes. Justo el fin de semana pasado me pidieron un presupuesto y yo ilusionada, a pesar de las circunstancias, lo mandé encantada. Inmediatamente después me puse a rezar para que no me lo aceptaran esa misma semana, si es que me lo aceptaban, porque tengo la casa patas arriba. Es entonces cuando me planteo de nuevo los pros y los contras de trabajar en casa.

Cuando acabé la carrera y empecé a buscar trabajo y a recibir los primeros proyectos me di cuenta de algo que no sé si vosotros habréis vivido. Hay gente que no concibe la idea de trabajar en casa con un ordenador. Te creas un horario como todo hijo de vecino y empiezas con tus tareas, bien sea mandar curriculum, buscar ofertas, clientes, encargarte de tus perfiles en las diferentes redes sociales, de tu blog, asistir a conferencias virtuales o traducir. Todo esto forma parte de tu actividad laboral y lleva tiempo, sobre todo en los inicios, pero hay personas que no lo entienden. No sé si le habrá pasado a alguien más, pero resulta gracioso (al principio) que al entrar en tu lugar de trabajo (aunque sea la habitación contigua) te manden hacer recados, tareas de la casa o mascullen que te pasas el día en el ordenador, que es cuando empieza a resultar muy molesto. En cierto modo, el hecho de salir de casa para ir a trabajar o asistir a seminarios o conferencias está mucho mejor visto que quedarse en casa a trabajar. ¿Será que, igual que el estatus de autónomo aún es muy nuevo, el hecho de trabajar en casa es aún más desconocido en este país? ¿Será la falta de conocimiento del mundo que se mueve en internet y el trabajo desde casa?

Justo ayer en el programa de TVE, “Comando actualidad”, hablaban de emprendedores. Entre ellos, se encontraban tres estudiantes de periodismo que habían decidido crear una empresa sobre una red social sobre fútbol, cuando le preguntaron al padre de uno de ellos el pobre hombre dijo que al principio no tenía claro de qué iba este negocio y cómo se iba a llevar a cabo. Internet es un mundo etéreo para muchos y no entienden la solidez de un negocio que se sustente con esa herramienta. En algunos casos, si una de las personas en cuestión es autónomo, aunque trabaje fuera de casa, puede llegar a entenderlo mejor si le explicas qué haces desde tu ordenador y para qué.

Otro de los inconvenientes es el que mencionaba al principio. Las obras, sobre todo si toman toda la casa, es uno de los problemas que te puedes encontrar, a veces puede resultar una misión imposible trabajar con semejante lío en casa. Las responsabilidades o tareas domésticas son otro tema a tener en cuenta, así como la familia, pero no me voy a centrar en eso. El hecho de ser autónomo no significa que el trabajo sea secundario porque eres tu propio jefe y tienes más libertad, las tareas de la casa y lo demás se realizarán fuera del horario establecido de trabajo como cualquier otro empleado. Es cierto que el hecho de ser nosotros quienes establecemos ese horario podemos adecuarlo a nuestras prioridades o necesidades, siempre y cuando permita cumplir con los objetivos de tu negocio, pero nunca significará que se pueda interrumpir dicho horario para esos menesteres.

En ocasiones me he llegado a plantear si no sería mejor alquilar una oficina en el futuro pero eso se verá con el tiempo y las necesidades de cada uno.

Lo ideal cuando se trabaja en casa es tener una habitación que sea tu despacho, tu espacio de trabajo y dejar claro a aquellos que viven contigo que hay que respetarlo y tratarlo como tal. Hay que marcarse un horario y respetarlo en la medida de lo posible, ya que tenemos flexibilidad la usaremos pero en los momentos adecuados, si no acabaremos adquiriendo muy malos hábitos de trabajo y nos afectará de forma negativa en todos los sentidos. El tema de la familia se puede interponer en nuestro trabajo pero ese es otro tema y necesitaría otro  enfoque.

 

Como veis, trabajar en casa puede resultar una verdadera odisea.

 

 

 

La unión hace la fuerza

El día 30 del pasado mes fue el día del traductor, día en que tuvo lugar la tercera conferencia virtual de Proz.com. Últimamente he estado hablando sobre la profesión con distintos traductores y esta conferencia me sirvió para debatir sobre otros temas relacionados con la traducción, pero hubo algo que me llamó la atención y provocó un sentimiento de rabia en mi.

Todos hemos hablado en algún momento sobre la situación actual, tanto general como de la traducción, y sobre cómo podemos resolver o sobrellevar nuestra propia situación. En uno de los chats en la conferencia virtual de Proz se hablaba sobre tarifas. Me alegró ver que había gente que estaba empezando en el mundo de la traducción y pedía consejo sobre cómo conseguir sus primeros proyectos y qué tarifas son las adecuadas. Lo bueno en estas ocasiones es oír diferentes opiniones, consejos, experiencias de otros colegas, pero ciertos comentarios hacen chirriar los oídos y hasta el alma. Muchos sugeríamos buscar traducciones voluntarias, hablar con ONGs, traductores sin fronteras, y además seguir intentando conseguir clientes para realizar trabajos remunerados, yo añadí que a pesar de no llevar mucho tiempo como profesional de la traducción sé que puedo realizar un buen trabajo y debo cobrar lo que corresponde cuando se trate de un trabajo pagado. Sin embargo, hubo un par de personas que defendían la opinión de que los novatos necesitamos currículum y por lo tanto nos toca tragar con lo que hay y cobrar lo que se nos ofrezca aunque sea una miseria. No sé como les irá profesionalmente a esas personas pero si somos nosotros mismos los que echamos tierra sobre nuestro propio tejado, ¿cómo vamos a mantener la calidad y los derechos de nuestra profesión?

Nos encontramos en una situación en la que hay muchas agencias o clientes que piden muy buena calidad por muy poco dinero, cantidades inhumanas que no nos permiten vivir de la traducción. Podemos estar de acuerdo en que al estar faltos de experiencia no haya tanta gente dispuesta a confiar en los traductores noveles, pero hay otras personas que nos usan como cabeza de turco y nos explotan. Si hay profesionales que aceptan eso y otros que apoyan estas metodologías ¿qué futuro le espera a la traducción como profesión? ¿Cómo creen que es posible crearse una cartera de clientes cobrando 0,03 € en tus inicios y pretender subir a una tarifa normal como 0,08? Lo más seguro es que cuando quieras subir tus tarifas esos clientes busquen otro traductor que cobre lo que cobrabas tú al principio, porque no les interesa nada más que gastar poco.

En el día internacional del freelancer llegué  tarde a una conferencia en línea pero la única frase que escuché se me quedó grabada y me convenció: “Good rates mean good clients, cheap rates mean cheap clients” y es una verdad como un templo. El que quiere un buen servicio pagará por él y será correcto en su trato como cliente hacia ti y en sus pagos, al que no le importa la calidad pagará lo que sea porque no valora tu trabajo ni el resultado y eso sólo puede traer problemas. Es por esto que siempre digo que es preferible trabajar gratis para adquirir experiencia y especializarse que devaluarse como profesional.

Hay que hacerse valer. Y hasta aquí mi pataleta, necesitaba compartir esto porque ver a un traductor decir eso me resulto hiriente y ofensivo, no hay que tragar.