Conferencias sobre Freelancing

El día 24 de Septiembre una empresa organizó un evento en línea para autónomos al que asistí y que resultó de mucha ayuda. Aprendí formas de potenciar mi negocio como autónomo y también ideas como la mencionada en la entrada anterior. No tenía planeado publicar esta entrada pero ya que la frase parece tener éxito y algunas conferencias fueron muy buenas, en mi opinión, las voy a compartir con vosotros. Seguro que os parecerán interesantes. Son todas en inglés, para que lo sepáis.

Event and conferences shared by http://www.internationalfreelancersday.com

Aviso: Estos vídeos estarán disponibles hasta el 31 de Octubre solamente

La unión hace la fuerza

El día 30 del pasado mes fue el día del traductor, día en que tuvo lugar la tercera conferencia virtual de Proz.com. Últimamente he estado hablando sobre la profesión con distintos traductores y esta conferencia me sirvió para debatir sobre otros temas relacionados con la traducción, pero hubo algo que me llamó la atención y provocó un sentimiento de rabia en mi.

Todos hemos hablado en algún momento sobre la situación actual, tanto general como de la traducción, y sobre cómo podemos resolver o sobrellevar nuestra propia situación. En uno de los chats en la conferencia virtual de Proz se hablaba sobre tarifas. Me alegró ver que había gente que estaba empezando en el mundo de la traducción y pedía consejo sobre cómo conseguir sus primeros proyectos y qué tarifas son las adecuadas. Lo bueno en estas ocasiones es oír diferentes opiniones, consejos, experiencias de otros colegas, pero ciertos comentarios hacen chirriar los oídos y hasta el alma. Muchos sugeríamos buscar traducciones voluntarias, hablar con ONGs, traductores sin fronteras, y además seguir intentando conseguir clientes para realizar trabajos remunerados, yo añadí que a pesar de no llevar mucho tiempo como profesional de la traducción sé que puedo realizar un buen trabajo y debo cobrar lo que corresponde cuando se trate de un trabajo pagado. Sin embargo, hubo un par de personas que defendían la opinión de que los novatos necesitamos currículum y por lo tanto nos toca tragar con lo que hay y cobrar lo que se nos ofrezca aunque sea una miseria. No sé como les irá profesionalmente a esas personas pero si somos nosotros mismos los que echamos tierra sobre nuestro propio tejado, ¿cómo vamos a mantener la calidad y los derechos de nuestra profesión?

Nos encontramos en una situación en la que hay muchas agencias o clientes que piden muy buena calidad por muy poco dinero, cantidades inhumanas que no nos permiten vivir de la traducción. Podemos estar de acuerdo en que al estar faltos de experiencia no haya tanta gente dispuesta a confiar en los traductores noveles, pero hay otras personas que nos usan como cabeza de turco y nos explotan. Si hay profesionales que aceptan eso y otros que apoyan estas metodologías ¿qué futuro le espera a la traducción como profesión? ¿Cómo creen que es posible crearse una cartera de clientes cobrando 0,03 € en tus inicios y pretender subir a una tarifa normal como 0,08? Lo más seguro es que cuando quieras subir tus tarifas esos clientes busquen otro traductor que cobre lo que cobrabas tú al principio, porque no les interesa nada más que gastar poco.

En el día internacional del freelancer llegué  tarde a una conferencia en línea pero la única frase que escuché se me quedó grabada y me convenció: “Good rates mean good clients, cheap rates mean cheap clients” y es una verdad como un templo. El que quiere un buen servicio pagará por él y será correcto en su trato como cliente hacia ti y en sus pagos, al que no le importa la calidad pagará lo que sea porque no valora tu trabajo ni el resultado y eso sólo puede traer problemas. Es por esto que siempre digo que es preferible trabajar gratis para adquirir experiencia y especializarse que devaluarse como profesional.

Hay que hacerse valer. Y hasta aquí mi pataleta, necesitaba compartir esto porque ver a un traductor decir eso me resulto hiriente y ofensivo, no hay que tragar.

Pagos e impagos, la cara y la cruz de la profesión.

A petición de una de las lectoras hoy voy a hablar de los sistemas de cobro e intentar explicar cómo enfrentarse a un impago.

Sistemas de cobro

Dado a que en muchos casos, sino en la mayoría, trabajamos a distancia de nuestros clientes y gracias a las nuevas tecnologías, disponemos de varios sistemas de cobro que han pasado a tomar un primer plano adelantándose a otros más comunes y más antiguos.

Los más comunes hoy en día son las páginas que gestionan pagos, cobros desde tu cuenta bancaria a través del correo electrónico, es decir, en vez de usar los datos bancarios de la otra persona es suficiente con la cuenta de correo electrónico. Para ello, es necesario que la otra persona también tenga una cuenta en la misma página.

Las páginas más conocidas y las que más he visto son Paypal y Moneybookers, algunas empresas o agencias ofrecen más páginas de este tipo como método de pago pero estas son las más conocidas.

El segundo sistema más común es la transferencia bancaria. Sistema que todos conocemos, no tiene ningún misterio. Lo que sí puedo recomendar es crearse una cuenta exclusivamente para esto. Al principio pensé que la mayoría de pagos serían por Paypal, o algún sistema parecido, pero a medida que te encuentras con los clientes ves que al final tu número de cuenta lo tiene demasiada gente.

Por último, el cheque creo que es de los menos usados,  sobre todo si el cliente está en otro país. Es posible que si es un cliente local usen el cheque.

Los periodos de pago varían según la empresa. Algunas pagan al día siguiente, otras tienen la política de pagar a los 15 días de haber recibido el trabajo finalizado, otras a 30, a 40 y, actualmente, hasta un máximo de 60 días según la Reforma de la Ley de morosidad.

Ahora bien, esta es la cara bonita del trabajo, cobrar. Todo va bien si al finalizar un proyecto recibimos nuestro dinero pero, ¿qué pasa si no nos pagan? Puede que haya gente que no sepa a quién acudir, qué hacer o qué derechos tiene.

Primero vamos a ver qué precauciones podemos tomar para que en caso de impago tengamos las espaldas bien guardadas.

  1. Guardar todos los correos electrónicos que intercambiemos con nuestro cliente, serán una prueba de que se nos ha encomendado el trabajo y de que existe o ha existido tal relación laboral.
  2. Si se desea, no estaría mal realizar tu propio contrato. Puedes asesorarte por un abogado e incluir las condiciones que quieras o crear un contrato sencillo. Como alternativa puedes hacerle firmar el presupuesto para dejar constancia de que se ha aceptado. Ambos serán enviados y devueltos por fax.
  3. Se puede optar por pedir el 50% del pago al inicio del trabajo y el resto al finalizarlo, está en tu mano decidir a partir de qué cantidad aplicar esta regla o si hacerlo siempre. Asimismo, crear un papel donde conste que se ha efectuado dicho pago y en qué fecha sería una decisión óptima.

Si llega el impago, después de las advertencias pertinentes y el periodo de pago reglamentario, tomaremos medidas legales.

Antes de profundizar en ello me gustaría aclarar una cosa: sin hacer apología del trabajo no registrado quiero decir que cualquier persona tiene el derecho de  recurrir a la ley para reclamar el dinero que se le debe por un trabajo realizado. La Ley de Enjuiciamiento Civil no exige en ningún momento que se esté ejerciendo una profesión, registrada se entiende, para hacer una reclamación legal, siempre y cuando haya constancia de dicha relación laboral y la posibilidad de acreditarla. En caso de tratarse de un trabajo no registrado puede que se acabe teniendo problemas con Hacienda, o no. Si así fuera, se debería pagar la multa correspondiente o cumplir con las medidas que se le impongan, pero en ningún caso impide el derecho a reclamar.

El proceso legal al que podemos recurrir es el juicio monitorio. Y cito textualmente:

Artículo 812. Casos en que procede el proceso monitorio

1.Podrá acudir al proceso monitorio quien pretenda de otro el pago de deuda dineraria, vencida y exigible, de cantidad determinada que no exceda de 250.000 euros, cuando la deuda de esa cantidad se acredite de alguna de las formas siguientes:

i.Mediante documentos, cualquiera que sea su forma y clase o el soporte físico en que se encuentren, que aparezcan firmados por el deudor o con su sello, impronta o marca o con cualquier otra señal, física o electrónica, proveniente del deudor.

ii.Mediante facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telegramas, telefax o cualesquiera otros documentos que, aun unilateralmente creados por el acreedor, sean de los que habitualmente documentan los créditos y deudas en relaciones de la clase que aparezca existente entre acreedor y deudor.

2.Sin perjuicio de lo dispuesto en el apartado anterior y cuando se trate de deudas que reúnan los requisitos establecidos en dicho apartado, podrá también acudirse al proceso monitorio, para el pago de tales deudas, en los casos siguientes:

i.Cuando, junto al documento en que conste la deuda, se aporten documentos comerciales que acrediten una relación anterior duradera.

ii.Cuando la deuda se acredite mediante certificaciones de impago de cantidades debidas en concepto de gastos comunes de Comunidades de propietarios de inmuebles urbanos.

Artículo 813. Competencia

1.Será exclusivamente competente para el proceso monitorio el Juzgado de Primera Instancia del domicilio o residencia del deudor o, si no fueren conocidos, el del lugar en que el deudor pudiera ser hallado a efectos del requerimiento de pago por el Tribunal, salvo que se trate de la reclamación de deuda a que se refiere el número 2.º del apartado 2 del artículo 812, en cuyo caso será también competente el Juzgado del lugar en donde se halle la finca, a elección del solicitante.

En todo caso, no serán de aplicación las normas sobre sumisión expresa o tácita contenidas en la sección 2.ª del capítulo II del Título II del Libro I.

Artículo 814. Petición inicial del procedimiento monitorio

1.El procedimiento monitorio comenzará por petición del acreedor en la que se expresarán la identidad del deudor, el domicilio o domicilios del acreedor y del deudor o el lugar en que residieran o pudieran ser hallados y el origen y cuantía de la deuda, acompañándose el documento o documentos a que se refiere el artículo 812.

La petición podrá extenderse en impreso o formulario que facilite la expresión de los extremos a que se refiere el apartado anterior.

2.Para la presentación de la petición inicial del procedimiento monitorio no será preciso valerse de procurador y abogado.

Artículo 815. Admisión de la petición y requerimiento de pago

1. Si los documentos aportados con la petición fueran de los previstos en el apartado 2 del artículo 812 o constituyeren un principio de prueba del derecho del peticionario, confirmado por lo que se exponga en aquélla, el Secretario judicial requerirá al deudor para que, en el plazo de veinte días, pague al peticionario, acreditándolo ante el Tribunal, o comparezca ante éste y alegue sucintamente, en escrito de oposición, las razones por las que, a su entender, no debe, en todo o en parte, la cantidad reclamada. En caso contrario dará cuenta al Juez para que resuelva lo que corresponda sobre la admisión a trámite de la petición inicial.

El requerimiento se notificará en la forma prevista en el artículo 161 de esta ley, con apercibimiento de que, de no pagar ni comparecer alegando razones de la negativa al pago, se despachará contra él ejecución según lo prevenido en el artículo siguiente. Sólo se admitirá el requerimiento al demandado por medio de edictos en el supuesto regulado en el siguiente apartado de este artículo.

2.En las reclamaciones de deuda a que se refiere el número 2.º del apartado 2 del artículo 812, la notificación deberá efectuarse en el domicilio previamente designado por el deudor para las notificaciones y citaciones de toda índole relacionadas con los asuntos de la comunidad de propietarios. Si no se hubiere designado tal domicilio, se intentará la comunicación en el piso o local, y si tampoco pudiere hacerse efectiva de este modo, se le notificará conforme a lo dispuesto en el artículo 164 de la presente Ley.

Artículo 816. Incomparecencia del deudor requerido y despacho de la ejecución. Intereses

1. Si el deudor no atendiere el requerimiento de pago o no compareciere, el Secretario judicial dictará decreto dando por terminado el proceso monitorio y dará traslado al acreedor para que inste el despacho de ejecución, bastando para ello con la mera solicitud.

2.Despachada ejecución, proseguirá ésta conforme a lo dispuesto para la de sentencias judiciales, pudiendo formularse la oposición prevista en estos casos, pero el solicitante del proceso monitorio y el deudor ejecutado no podrán pretender ulteriormente en proceso ordinario la cantidad reclamada en el monitorio o la devolución de la que con la ejecución se obtuviere.

Desde que se dicte el auto despachando ejecución la deuda devengará el interés a que se refiere el artículo 576.

Artículo 817. Pago del deudor

Si el deudor atendiere el requerimiento de pago, tan pronto como lo acredite, el Secretario judicial acordará el archivo de las actuaciones.

Artículo 818. Oposición del deudor

1. Si el deudor presentare escrito de oposición dentro de plazo, el asunto se resolverá definitivamente en juicio que corresponda, teniendo la sentencia que se dicte fuerza de cosa juzgada.

El escrito de oposición deberá ir firmado por abogado y procurador cuando su intervención fuere necesaria por razón de la cuantía, según las reglas generales.

Si la oposición del deudor se fundara en la existencia de pluspetición, se actuará respecto de la cantidad reconocida como debida conforme a lo que dispone el apartado segundo del artículo 21 de la presente Ley.

2. Cuando la cuantía de la pretensión no excediera de la propia del juicio verbal, el Secretario judicial dictará decreto dando por terminado el proceso monitorio y acordando seguir la tramitación conforme a lo previsto para este tipo de juicio, convocando a las partes a la vista ante el Tribunal. Cuando el importe de la reclamación exceda de dicha cantidad, si el peticionario no interpusiera la demanda correspondiente dentro del plazo de un mes desde el traslado del escrito de oposición, el Secretario judicial dictará decreto sobreseyendo las actuaciones y condenando en costas al acreedor. Si presentare la demanda, en el decreto poniendo fin al proceso monitorio acordará dar traslado de ella al demandado conforme a lo previsto en los artículos 404 y siguientes de la presente ley, salvo que no proceda su admisión, en cuyo caso acordará dar cuenta al Juez para que resuelva lo que corresponda.

Espero que la información haya sido suficiente y clara.

Dime quién eres, y luego hablamos.

La ventaja de nuestra profesión es que podemos trabajar con gente de cualquier parte del mundo gracias a Internet. La pantalla de nuestro ordenador se convierte en una ventana al mundo, nosotros nos encargamos de que nos vean a través de ella, pero a veces, puede resultar ser un muro.

¿Por qué digo esto? Como he dicho, nosotros nos dejamos ver, tratamos de darnos a conocer mediante nuestros perfiles en diferentes páginas y redes sociales, es el medio más común y más útil que tenemos de contactar con posible nuevos clientes o colegas. Sin embargo, nosotros no siempre podemos ver a la persona que está al otro lado y es por ello que hay que tomar precauciones antes de involucrarse con los nuevos contactos.

Quizás estaréis pensando que soy una desconfiada, sí, lo soy hasta cierto punto. La verdad, esto no lo he aprendido en ninguna parte, he adquirido estos hábitos con los años porque nunca se sabe.  Creo recordar que durante la carrera no se me habían pasado por la cabeza varias dudas que más adelante me surgieron, seguramente porque hasta que no te metes en el ajo y está en juego tu trabajo y tu dinero no eres consciente de ello.

Hace varios meses, cuando empecé a introducirme en el mundo laboral de la traducción, una agencia (cuyo nombre no mencionaré) se puso en contacto conmigo a través de Proz porque me habían visto en uno de los foros diciendo que quería empezar a trabajar. Leí su correo electrónico, y después de emocionarme, me pregunté: ¿Y estos quiénes son? Antes de mandar respuesta alguna, me informé sobre esta agencia, vi que era una empresa, que por la pinta que tenía su página web (aún en construcción), podía ser bastante nueva y saqué mis conclusiones. Pensé que al ser nueva podrían ser más flexibles en cuanto a mi situación laboral, y tras haber consultado con colegas con mucha experiencia en la profesión, mandé mis tarifas y mi CV como me pedían. Fue una primera experiencia un poco desagradable, la persona en cuestión tenía muy mala educación y no valoraba el trabajo de un traductor, y antes que perder mi dignidad como profesional prefiero trabajar gratis para alguien que sí lo valore (supongo que entendéis por donde van los tiros). Evidentemente, me sentí mal pero tras comentarlo con un traductor con años de experiencia me dijo que había hecho bien y que seguramente habría tenido problemas con ellos en el futuro. Sí, esto es a lo que me refería en la entrada anterior. Y esto lo cuento para ilustrar los hábitos o precauciones que yo tengo a la hora de hacer nuevos contactos o establecer relaciones laborales con alguien.

Otra duda que siempre me ronda es la de: ¿Y si desaparece y no me pagan? En ese sentido creo que estamos un poco desamparados, cierto es que eso le puede pasar a cualquiera, no importa la profesión.

Está claro que estos consejos se aplicarán cuando sean ellos los que se ponen en contacto contigo, porque cuando eres tú el que lo hace ya sabes quiénes son y para qué les contactas.

Cuando te mandan un correo electrónico hay que fijarse en los siguientes puntos:

  • Identificación: La persona que se pone en contacto contigo debe identificarse, decir su nombre, en el caso de que pertenezca a una empresa, mencionar el nombre de la misma y si es un traductor autónomo comentar que lo es. Será aún mejor si al final del cuerpo del mensaje encontramos el nombre de dicha empresa, su página web, perfiles de contacto y número de teléfono. En el caso de un cliente particular sería bueno pedirles el número de teléfono para consultas y para mayor seguridad para nosotros; estoy segura que nadie trabaja para otra persona sin saber nada de ella. Si vais a facturar, pedid sus datos al principio, cuanta más información tengamos más fácil será recurrir a alguien si nos encontramos con algún problema como el impago.
  • Investigación: No somos Sherlock Holmes, está claro, pero creo que, antes incluso de responder a ese primer correo, tenemos que investigar un poco sobre la persona con la que estamos tratando. Si es una empresa podemos buscar su página web (si no aparece en el cuerpo del mensaje), leerla para informarnos sobre su política de trabajo, etc. Obtener la información necesaria de ella para sacar nuestras propias conclusiones como he comentado yo antes. No está mal si os molestáis en buscar referencias de otros traductores sobre dicha empresa y ver qué experiencias han tenido.  Si es un traductor autónomo podemos buscar en Google y ver si aparece en páginas como LinkedIn, Proz, Twitter o Facebook, o cualquier otra página pública. Y si es un particular podéis intentar lo mismo, es posible que haya requerido los servicios de otro traductor antes, y si no, no queda otra que confiar en él y esperar que no os de ningún problema.
  • Contacto: Una muy buena señal es que, independientemente de si es una empresa, un autónomo o un particular, os den varias vías de contacto. Así podréis comentarles cualquier cosa que necesitéis cuando sea necesario y también es un factor tranquilizante.

Es posible que a primera vista algunos penséis que soy una exagerada, pero creo que es importante mantener los ojos abiertos y saber con quién estamos negociando. Analizar las señales que nos dan y prestar atención a las posibles alertas como un mal trato personal, tarifas ofensivas, la reputación de esa empresa o profesional, etc. Todas esas señales nos pueden proporcionar información y conclusiones que nos permitan evitar futuros problemas.

“The World In My Hands” uno de los mejores blogs de traducción en español según Ibidemgroup

Ya que os invité a caminar conmigo durante este viaje en el mundo de la traducción me gustaría compartir

esto con vosotros.

Hace muy poco que empecé a escribir este blog y la respuesta por parte de vosotros ha ido in crescendo con el paso de las semanas, os tengo que dar las gracias a vosotros en primer lugar por ello. Me demostráis apoyo y me animáis a seguir adelante tanto con el blog como en mi “lucha” por conseguir mis objetivos.

Hoy, me han informado que Ibidemgroup Traducciones ha escogido este blog como uno de los Top 20 blogs de traducción prometedores que componen la lista de los 50 mejores blogs de traducción en español que han creado ellos mismos. Le agradezco enormemente esta oportunidad a Ibidemgroup, me siento halagada y muy contenta de que mi blog sea considerado de ayuda y de interés para gente del gremio.

¡Muchísimas gracias a todos!

Y para mañana os tengo preparada una nueva entrada.

Imagen: Kristina B.

Mi primer encargo. ¡Que no cunda el pánico!

Te dispones a buscar trabajo, estás decidido, quieres empezar a trabajar. Te preparas un currículo bien presentado y empiezas a mandarlo a empresas, agencias de traducción, a clientes que buscan traductores para algún proyecto; hablas con colegas de profesión y con muchas otras personas que te pueden dar opciones que ni siquiera se te habían ocurrido. De muchas de esas empresas u ofertas no tendrás noticia alguna, otros quizás te pidan tus tarifas y tus datos para incluirlos en sus base de datos o puede incluso que te envíen alguna prueba de traducción y es posible que, a pesar de todo, no llegue a cuajar ninguna de esas oportunidades. Te sentirás frustrado en muchas ocasiones, pensarás que nadie te va a dar una oportunidad sin tener experiencia y te preguntarás cómo vas a adquirirla si nadie te da una oportunidad. Pero más tarde para unos o más temprano para otros, llega el día en el que te dan tu primer encargo.

¡Felicidades!

Eso es justo lo que me pasó a mí. En mi caso, esa oportunidad llegó a través de una conocida. Esta persona tenía una amiga que, además de desempeñar su trabajo, hacía traducciones para su empresa por su nivel de inglés. En ese momento estaba saturada de trabajo y necesitaba encontrar a alguien que le hiciera esa traducción, y su amiga le comentó que me acababa de licenciar y estaba buscando trabajo. Fue como un rayo de sol en medio de una tormenta, y aunque era consciente de que no significaba que a partir de entonces tendría trabajo constante, era un comienzo. Parecerá una tontería pero me hizo mucha ilusión poder añadir ese primer trabajo en mi currículo, seguro que todos  sentisteis lo mismo o lo sentiréis.

Sin embargo, no todo puede ser perfecto. Seguramente al principio os dé igual qué tipo de texto o trabajo será el primero, la cuestión es trabajar. Y claro, la Ley de Murphy siempre está rondando para actuar cuando menos lo esperas o lo deseas para que si puede haber algún contra lo haya. En mi caso, el texto resultó ser un libreto informativo sobre centros de exposición de animales exóticos, con su correspondiente vocabulario especializado, y de traducción inversa. Después de la alegría de haber conseguido el primer trabajo surgen las dudas y los miedos: “¿Cuánto debo cobrarle?”, “¿lo haré bien?”, “¿qué pasa si no consigo resolver algún problema?”, “¿me volverá a llamar?”. Calma. Es normal tener todas estas dudas, hasta ahora los únicos encargos que hemos realizado son los que se inventaban nuestros profesores en la universidad, pero este es tu primer cliente real, y de todo se aprende.  Si le echáis un vistazo a mi currículo no es muy extenso, pero lo poco que he podido hacer hasta ahora me ha dado la oportunidad de aprender un poco cómo manejarme con los clientes o personas que me contratan y cómo enfrentarme a todas esas dudas que surgieron al principio y si puede servir de precedente para vosotros me gustaría compartirlo.

Una de las cosas que me parecen importantes es la sinceridad. Todos sabemos que maquillar un currículo no trae nada bueno y menos en nuestro caso. No tener experiencia puede ser un factor que ralentice el proceso de conseguir trabajo pero no lo hace imposible. La persona que os de la primera oportunidad lo hará siendo consciente de vuestra falta de experiencia, de vuestros conocimientos y de que aún así puede conseguir un buen resultado de vosotros. Por lo que he podido comprobar es bueno mantener un trato fácil pero de respeto, eso hace que trabajar con la persona que te contrate sea mucho más sencillo y agradable, y que la comunicación sea fluida. Esto último es muy importante, sobre todo a la hora de comentar algún problema o duda con el cliente o traductor que te contrate; no hay que tener miedo de no saber resolver la traducción de una palabra, no somos máquinas y a veces es difícil encontrar la respuesta con los recursos de los que disponemos. Por ejemplo, hace unos meses me contrató un traductor para que le hiciera una traducción de una carta entre dos empresas y trataba de temas de maquinaria y soldaduras. Pude resolver la traducción menos un término que se me resistió, no soy experta en soldaduras obviamente, y ese término no aparecía en ninguna fuente que consulté o búsquedas que realicé. Se lo comenté y me dijo que no pasaba nada, lo buscó él y afortunadamente lo encontró, y me dijo que había servido como toma de contacto para los dos con este cliente y que a partir de ahora ya tendríamos el vocabulario por la mano. En todos los trabajos que he realizado hasta ahora, aquellos que me han contratado, han sido muy amables conmigo y siempre me han dado la facilidad de hablar con ellos si tenía alguna duda o problema, y cuando la he tenido me han ayudado.

Independientemente de todo esto, nosotros tenemos que tener muy claro que tenemos que ser profesionales. Cuando te ofrezcan un trabajo y le des una primera ojeada, sé sincero con el cliente y sobre todo contigo mismo. Si crees que es muy complicada no la aceptes, es preferible a hacerlo y entregar un trabajo mal hecho, tu trabajo hablará por ti y no te interesa crearte una mala reputación. Aunque ese cliente no te vuelva a contratar en mucho tiempo o nunca más, dejas una puerta abierta si quedan contentos con el resultado y seguramente le pasen tus datos a otra persona, o simplemente hablarán bien de ti y eso es importante. Pero si creéis que podéis hacerlo, aunque sea complicado, no os dejéis llevar por la inseguridad, sed valientes y afrontadlo con seguridad, profesionalidad y ofreciendo lo mejor de vosotros.

Por último, la puntualidad es primordial. Seguramente os lo habrán repetido tantas veces como a mí en la universidad, pero es cierto. Lo más probable es que no vuelvas a saber de ese cliente si no eres puntual independientemente de si has hecho un buen trabajo o no.  Y en cuanto a las tarifas, como ya dije en la entrada anterior, es vuestra decisión, pero recomiendo que os informéis antes de ofrecer o aceptar tarifas.

A partir de aquí nos toca seguir esforzándonos, buscando nuevas oportunidades y aprendiendo.