La importancia del networking y la actitud frente al trabajo

Queridos lectores y colegas, he vuelto. Muchos sabéis que estuve ausente por estar ocupada trabajando en un hotel durante poco más de un mes, pero a esto habría que sumarle una necesidad imperiosa de retirarme de internet durante una temporada y reflexionar sobre aspectos personales de mi vida y de mi persona. A veces es necesario, chicos. Además, necesitaba nuevas experiencias para tener algo que contaros.

Durante los últimos meses he vivido algunas experiencias que me han hecho aprender más cosas sobre nuestra profesión y también, si no descubrir nuevas facetas mías, al menos redescubrirlas. Digo esto porque, para todos aquellos que sienten que les falta información, está muy bien leer blogs, artículos o aprender de aquellos que van un paso por delante, pero no hay nada como aprender uno mismo cómo funciona este mundo a medida que te adentras en él y sobre todo, qué funciona mejor para ti. Continue reading

Ready, Steady, Go!

No he actualizado durante las últimas tres semanas, me voy a autocastigar, pero es que he estado muy liada con las obras en casa (he tenido que pintar yo) y con el trabajo. Sí, habéis oído bien, ¡trabajo!

Sé que muchos de vosotros habéis estado escuchando mis lamentaciones, mis frustraciones, mis quejas, mis desesperanzas, pero nunca me habéis visto tirar la toalla aún. En las últimas semanas he sentido por primera vez que esto empezaba a funcionar. No significa que ya está todo hecho y de ahora en adelante no van a parar de llover ofertas, pero al menos todo el esfuerzo y la espera empiezan a dar sus frutos.

Cuando ya había empezado a dudar de la utilidad de LinkedIn, me llegó una oferta a través de esta red social de uno de mis contactos. Creo que nunca hubiera pensado que un correo sobre trabajo me haría tanta ilusión; mi primer cliente directo (oooooooohhh). Para mí este ha sido un pequeño punto de inflexión, el momento en el que he decidido desplegar mis alas de traductora y actuar como una autónoma, con la humildad de una aprendiz. Pero a todos nos llega el momento en el que nos toca dar el paso de empezar a poder vivir de nuestro trabajo.  Aún estoy a la espera para este proyecto, pero no importa.

Desde ese momento parece que se desencadenó algo, no sé el que, se alinearon los planetas o algo (yo creo que si cae un rayo me da seguro) y me llegaron pequeñas traducciones de mi contacto de siempre. Después de haber entregado las traducciones me llamaron unos amigos de mis padres, que tienen una empresa de importación y exportación, porque necesitaban urgentemente traducir un contrato de 45 páginas al español. Ha sido una experiencia, la verdad. Es el proyecto más largo que he hecho sola profesionalmente y contrarreloj. Lo bueno, es que la traducción no era para uso oficial del contrato, sino para entender bien el contenido y poder firmar. Me pude ahorrar las páginas de definiciones, que eran unas cuantas. A pesar del estrés, he aprendido más sobre contratos (que me harté de traducirlos en la universidad) y sobre lo que supone la actividad de un traductor autónomo.

Además, esta semana me harán una entrevista para substituir al socio de un amigo en la recepción del gimnasio-spa de un hotel de la zona. No tiene nada que ver con la traducción y es un trabajo de 3-4 semanas, ¡pero es algo! Y quién sabe, al trabajar en un hotel se pueden hacer contactos o pueden surgir oportunidades. Así se me recupera la cuenta para las navidades que, chicos, están a la vuelta de la esquina.

Como he dicho antes, es la primera vez que me siento traductora (autónoma) de verdad, el ajetreo, las negociaciones, los clientes, presupuestos, plazos…Estas semanas han sido todo un aprendizaje y una experiencia más en este camino hacia el éxito profesional. ¡Allá voy!

Trabajar en casa puede ser una odisea

Para mucha gente, trabajar en casa, puede ser la solución a todos sus “males”, la Panacea de la actividad laboral, pero como todo, tiene sus inconvenientes.

Son las ocho de la mañana y tengo al yesero en casa (por culpa del famoso gotelé de los ’90). Estamos pintando la casa entera y al principio nos dijeron que tardarían un mes. Justo el fin de semana pasado me pidieron un presupuesto y yo ilusionada, a pesar de las circunstancias, lo mandé encantada. Inmediatamente después me puse a rezar para que no me lo aceptaran esa misma semana, si es que me lo aceptaban, porque tengo la casa patas arriba. Es entonces cuando me planteo de nuevo los pros y los contras de trabajar en casa.

Cuando acabé la carrera y empecé a buscar trabajo y a recibir los primeros proyectos me di cuenta de algo que no sé si vosotros habréis vivido. Hay gente que no concibe la idea de trabajar en casa con un ordenador. Te creas un horario como todo hijo de vecino y empiezas con tus tareas, bien sea mandar curriculum, buscar ofertas, clientes, encargarte de tus perfiles en las diferentes redes sociales, de tu blog, asistir a conferencias virtuales o traducir. Todo esto forma parte de tu actividad laboral y lleva tiempo, sobre todo en los inicios, pero hay personas que no lo entienden. No sé si le habrá pasado a alguien más, pero resulta gracioso (al principio) que al entrar en tu lugar de trabajo (aunque sea la habitación contigua) te manden hacer recados, tareas de la casa o mascullen que te pasas el día en el ordenador, que es cuando empieza a resultar muy molesto. En cierto modo, el hecho de salir de casa para ir a trabajar o asistir a seminarios o conferencias está mucho mejor visto que quedarse en casa a trabajar. ¿Será que, igual que el estatus de autónomo aún es muy nuevo, el hecho de trabajar en casa es aún más desconocido en este país? ¿Será la falta de conocimiento del mundo que se mueve en internet y el trabajo desde casa?

Justo ayer en el programa de TVE, “Comando actualidad”, hablaban de emprendedores. Entre ellos, se encontraban tres estudiantes de periodismo que habían decidido crear una empresa sobre una red social sobre fútbol, cuando le preguntaron al padre de uno de ellos el pobre hombre dijo que al principio no tenía claro de qué iba este negocio y cómo se iba a llevar a cabo. Internet es un mundo etéreo para muchos y no entienden la solidez de un negocio que se sustente con esa herramienta. En algunos casos, si una de las personas en cuestión es autónomo, aunque trabaje fuera de casa, puede llegar a entenderlo mejor si le explicas qué haces desde tu ordenador y para qué.

Otro de los inconvenientes es el que mencionaba al principio. Las obras, sobre todo si toman toda la casa, es uno de los problemas que te puedes encontrar, a veces puede resultar una misión imposible trabajar con semejante lío en casa. Las responsabilidades o tareas domésticas son otro tema a tener en cuenta, así como la familia, pero no me voy a centrar en eso. El hecho de ser autónomo no significa que el trabajo sea secundario porque eres tu propio jefe y tienes más libertad, las tareas de la casa y lo demás se realizarán fuera del horario establecido de trabajo como cualquier otro empleado. Es cierto que el hecho de ser nosotros quienes establecemos ese horario podemos adecuarlo a nuestras prioridades o necesidades, siempre y cuando permita cumplir con los objetivos de tu negocio, pero nunca significará que se pueda interrumpir dicho horario para esos menesteres.

En ocasiones me he llegado a plantear si no sería mejor alquilar una oficina en el futuro pero eso se verá con el tiempo y las necesidades de cada uno.

Lo ideal cuando se trabaja en casa es tener una habitación que sea tu despacho, tu espacio de trabajo y dejar claro a aquellos que viven contigo que hay que respetarlo y tratarlo como tal. Hay que marcarse un horario y respetarlo en la medida de lo posible, ya que tenemos flexibilidad la usaremos pero en los momentos adecuados, si no acabaremos adquiriendo muy malos hábitos de trabajo y nos afectará de forma negativa en todos los sentidos. El tema de la familia se puede interponer en nuestro trabajo pero ese es otro tema y necesitaría otro  enfoque.

 

Como veis, trabajar en casa puede resultar una verdadera odisea.

 

 

 

La unión hace la fuerza

El día 30 del pasado mes fue el día del traductor, día en que tuvo lugar la tercera conferencia virtual de Proz.com. Últimamente he estado hablando sobre la profesión con distintos traductores y esta conferencia me sirvió para debatir sobre otros temas relacionados con la traducción, pero hubo algo que me llamó la atención y provocó un sentimiento de rabia en mi.

Todos hemos hablado en algún momento sobre la situación actual, tanto general como de la traducción, y sobre cómo podemos resolver o sobrellevar nuestra propia situación. En uno de los chats en la conferencia virtual de Proz se hablaba sobre tarifas. Me alegró ver que había gente que estaba empezando en el mundo de la traducción y pedía consejo sobre cómo conseguir sus primeros proyectos y qué tarifas son las adecuadas. Lo bueno en estas ocasiones es oír diferentes opiniones, consejos, experiencias de otros colegas, pero ciertos comentarios hacen chirriar los oídos y hasta el alma. Muchos sugeríamos buscar traducciones voluntarias, hablar con ONGs, traductores sin fronteras, y además seguir intentando conseguir clientes para realizar trabajos remunerados, yo añadí que a pesar de no llevar mucho tiempo como profesional de la traducción sé que puedo realizar un buen trabajo y debo cobrar lo que corresponde cuando se trate de un trabajo pagado. Sin embargo, hubo un par de personas que defendían la opinión de que los novatos necesitamos currículum y por lo tanto nos toca tragar con lo que hay y cobrar lo que se nos ofrezca aunque sea una miseria. No sé como les irá profesionalmente a esas personas pero si somos nosotros mismos los que echamos tierra sobre nuestro propio tejado, ¿cómo vamos a mantener la calidad y los derechos de nuestra profesión?

Nos encontramos en una situación en la que hay muchas agencias o clientes que piden muy buena calidad por muy poco dinero, cantidades inhumanas que no nos permiten vivir de la traducción. Podemos estar de acuerdo en que al estar faltos de experiencia no haya tanta gente dispuesta a confiar en los traductores noveles, pero hay otras personas que nos usan como cabeza de turco y nos explotan. Si hay profesionales que aceptan eso y otros que apoyan estas metodologías ¿qué futuro le espera a la traducción como profesión? ¿Cómo creen que es posible crearse una cartera de clientes cobrando 0,03 € en tus inicios y pretender subir a una tarifa normal como 0,08? Lo más seguro es que cuando quieras subir tus tarifas esos clientes busquen otro traductor que cobre lo que cobrabas tú al principio, porque no les interesa nada más que gastar poco.

En el día internacional del freelancer llegué  tarde a una conferencia en línea pero la única frase que escuché se me quedó grabada y me convenció: “Good rates mean good clients, cheap rates mean cheap clients” y es una verdad como un templo. El que quiere un buen servicio pagará por él y será correcto en su trato como cliente hacia ti y en sus pagos, al que no le importa la calidad pagará lo que sea porque no valora tu trabajo ni el resultado y eso sólo puede traer problemas. Es por esto que siempre digo que es preferible trabajar gratis para adquirir experiencia y especializarse que devaluarse como profesional.

Hay que hacerse valer. Y hasta aquí mi pataleta, necesitaba compartir esto porque ver a un traductor decir eso me resulto hiriente y ofensivo, no hay que tragar.

Pagos e impagos, la cara y la cruz de la profesión.

A petición de una de las lectoras hoy voy a hablar de los sistemas de cobro e intentar explicar cómo enfrentarse a un impago.

Sistemas de cobro

Dado a que en muchos casos, sino en la mayoría, trabajamos a distancia de nuestros clientes y gracias a las nuevas tecnologías, disponemos de varios sistemas de cobro que han pasado a tomar un primer plano adelantándose a otros más comunes y más antiguos.

Los más comunes hoy en día son las páginas que gestionan pagos, cobros desde tu cuenta bancaria a través del correo electrónico, es decir, en vez de usar los datos bancarios de la otra persona es suficiente con la cuenta de correo electrónico. Para ello, es necesario que la otra persona también tenga una cuenta en la misma página.

Las páginas más conocidas y las que más he visto son Paypal y Moneybookers, algunas empresas o agencias ofrecen más páginas de este tipo como método de pago pero estas son las más conocidas.

El segundo sistema más común es la transferencia bancaria. Sistema que todos conocemos, no tiene ningún misterio. Lo que sí puedo recomendar es crearse una cuenta exclusivamente para esto. Al principio pensé que la mayoría de pagos serían por Paypal, o algún sistema parecido, pero a medida que te encuentras con los clientes ves que al final tu número de cuenta lo tiene demasiada gente.

Por último, el cheque creo que es de los menos usados,  sobre todo si el cliente está en otro país. Es posible que si es un cliente local usen el cheque.

Los periodos de pago varían según la empresa. Algunas pagan al día siguiente, otras tienen la política de pagar a los 15 días de haber recibido el trabajo finalizado, otras a 30, a 40 y, actualmente, hasta un máximo de 60 días según la Reforma de la Ley de morosidad.

Ahora bien, esta es la cara bonita del trabajo, cobrar. Todo va bien si al finalizar un proyecto recibimos nuestro dinero pero, ¿qué pasa si no nos pagan? Puede que haya gente que no sepa a quién acudir, qué hacer o qué derechos tiene.

Primero vamos a ver qué precauciones podemos tomar para que en caso de impago tengamos las espaldas bien guardadas.

  1. Guardar todos los correos electrónicos que intercambiemos con nuestro cliente, serán una prueba de que se nos ha encomendado el trabajo y de que existe o ha existido tal relación laboral.
  2. Si se desea, no estaría mal realizar tu propio contrato. Puedes asesorarte por un abogado e incluir las condiciones que quieras o crear un contrato sencillo. Como alternativa puedes hacerle firmar el presupuesto para dejar constancia de que se ha aceptado. Ambos serán enviados y devueltos por fax.
  3. Se puede optar por pedir el 50% del pago al inicio del trabajo y el resto al finalizarlo, está en tu mano decidir a partir de qué cantidad aplicar esta regla o si hacerlo siempre. Asimismo, crear un papel donde conste que se ha efectuado dicho pago y en qué fecha sería una decisión óptima.

Si llega el impago, después de las advertencias pertinentes y el periodo de pago reglamentario, tomaremos medidas legales.

Antes de profundizar en ello me gustaría aclarar una cosa: sin hacer apología del trabajo no registrado quiero decir que cualquier persona tiene el derecho de  recurrir a la ley para reclamar el dinero que se le debe por un trabajo realizado. La Ley de Enjuiciamiento Civil no exige en ningún momento que se esté ejerciendo una profesión, registrada se entiende, para hacer una reclamación legal, siempre y cuando haya constancia de dicha relación laboral y la posibilidad de acreditarla. En caso de tratarse de un trabajo no registrado puede que se acabe teniendo problemas con Hacienda, o no. Si así fuera, se debería pagar la multa correspondiente o cumplir con las medidas que se le impongan, pero en ningún caso impide el derecho a reclamar.

El proceso legal al que podemos recurrir es el juicio monitorio. Y cito textualmente:

Artículo 812. Casos en que procede el proceso monitorio

1.Podrá acudir al proceso monitorio quien pretenda de otro el pago de deuda dineraria, vencida y exigible, de cantidad determinada que no exceda de 250.000 euros, cuando la deuda de esa cantidad se acredite de alguna de las formas siguientes:

i.Mediante documentos, cualquiera que sea su forma y clase o el soporte físico en que se encuentren, que aparezcan firmados por el deudor o con su sello, impronta o marca o con cualquier otra señal, física o electrónica, proveniente del deudor.

ii.Mediante facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telegramas, telefax o cualesquiera otros documentos que, aun unilateralmente creados por el acreedor, sean de los que habitualmente documentan los créditos y deudas en relaciones de la clase que aparezca existente entre acreedor y deudor.

2.Sin perjuicio de lo dispuesto en el apartado anterior y cuando se trate de deudas que reúnan los requisitos establecidos en dicho apartado, podrá también acudirse al proceso monitorio, para el pago de tales deudas, en los casos siguientes:

i.Cuando, junto al documento en que conste la deuda, se aporten documentos comerciales que acrediten una relación anterior duradera.

ii.Cuando la deuda se acredite mediante certificaciones de impago de cantidades debidas en concepto de gastos comunes de Comunidades de propietarios de inmuebles urbanos.

Artículo 813. Competencia

1.Será exclusivamente competente para el proceso monitorio el Juzgado de Primera Instancia del domicilio o residencia del deudor o, si no fueren conocidos, el del lugar en que el deudor pudiera ser hallado a efectos del requerimiento de pago por el Tribunal, salvo que se trate de la reclamación de deuda a que se refiere el número 2.º del apartado 2 del artículo 812, en cuyo caso será también competente el Juzgado del lugar en donde se halle la finca, a elección del solicitante.

En todo caso, no serán de aplicación las normas sobre sumisión expresa o tácita contenidas en la sección 2.ª del capítulo II del Título II del Libro I.

Artículo 814. Petición inicial del procedimiento monitorio

1.El procedimiento monitorio comenzará por petición del acreedor en la que se expresarán la identidad del deudor, el domicilio o domicilios del acreedor y del deudor o el lugar en que residieran o pudieran ser hallados y el origen y cuantía de la deuda, acompañándose el documento o documentos a que se refiere el artículo 812.

La petición podrá extenderse en impreso o formulario que facilite la expresión de los extremos a que se refiere el apartado anterior.

2.Para la presentación de la petición inicial del procedimiento monitorio no será preciso valerse de procurador y abogado.

Artículo 815. Admisión de la petición y requerimiento de pago

1. Si los documentos aportados con la petición fueran de los previstos en el apartado 2 del artículo 812 o constituyeren un principio de prueba del derecho del peticionario, confirmado por lo que se exponga en aquélla, el Secretario judicial requerirá al deudor para que, en el plazo de veinte días, pague al peticionario, acreditándolo ante el Tribunal, o comparezca ante éste y alegue sucintamente, en escrito de oposición, las razones por las que, a su entender, no debe, en todo o en parte, la cantidad reclamada. En caso contrario dará cuenta al Juez para que resuelva lo que corresponda sobre la admisión a trámite de la petición inicial.

El requerimiento se notificará en la forma prevista en el artículo 161 de esta ley, con apercibimiento de que, de no pagar ni comparecer alegando razones de la negativa al pago, se despachará contra él ejecución según lo prevenido en el artículo siguiente. Sólo se admitirá el requerimiento al demandado por medio de edictos en el supuesto regulado en el siguiente apartado de este artículo.

2.En las reclamaciones de deuda a que se refiere el número 2.º del apartado 2 del artículo 812, la notificación deberá efectuarse en el domicilio previamente designado por el deudor para las notificaciones y citaciones de toda índole relacionadas con los asuntos de la comunidad de propietarios. Si no se hubiere designado tal domicilio, se intentará la comunicación en el piso o local, y si tampoco pudiere hacerse efectiva de este modo, se le notificará conforme a lo dispuesto en el artículo 164 de la presente Ley.

Artículo 816. Incomparecencia del deudor requerido y despacho de la ejecución. Intereses

1. Si el deudor no atendiere el requerimiento de pago o no compareciere, el Secretario judicial dictará decreto dando por terminado el proceso monitorio y dará traslado al acreedor para que inste el despacho de ejecución, bastando para ello con la mera solicitud.

2.Despachada ejecución, proseguirá ésta conforme a lo dispuesto para la de sentencias judiciales, pudiendo formularse la oposición prevista en estos casos, pero el solicitante del proceso monitorio y el deudor ejecutado no podrán pretender ulteriormente en proceso ordinario la cantidad reclamada en el monitorio o la devolución de la que con la ejecución se obtuviere.

Desde que se dicte el auto despachando ejecución la deuda devengará el interés a que se refiere el artículo 576.

Artículo 817. Pago del deudor

Si el deudor atendiere el requerimiento de pago, tan pronto como lo acredite, el Secretario judicial acordará el archivo de las actuaciones.

Artículo 818. Oposición del deudor

1. Si el deudor presentare escrito de oposición dentro de plazo, el asunto se resolverá definitivamente en juicio que corresponda, teniendo la sentencia que se dicte fuerza de cosa juzgada.

El escrito de oposición deberá ir firmado por abogado y procurador cuando su intervención fuere necesaria por razón de la cuantía, según las reglas generales.

Si la oposición del deudor se fundara en la existencia de pluspetición, se actuará respecto de la cantidad reconocida como debida conforme a lo que dispone el apartado segundo del artículo 21 de la presente Ley.

2. Cuando la cuantía de la pretensión no excediera de la propia del juicio verbal, el Secretario judicial dictará decreto dando por terminado el proceso monitorio y acordando seguir la tramitación conforme a lo previsto para este tipo de juicio, convocando a las partes a la vista ante el Tribunal. Cuando el importe de la reclamación exceda de dicha cantidad, si el peticionario no interpusiera la demanda correspondiente dentro del plazo de un mes desde el traslado del escrito de oposición, el Secretario judicial dictará decreto sobreseyendo las actuaciones y condenando en costas al acreedor. Si presentare la demanda, en el decreto poniendo fin al proceso monitorio acordará dar traslado de ella al demandado conforme a lo previsto en los artículos 404 y siguientes de la presente ley, salvo que no proceda su admisión, en cuyo caso acordará dar cuenta al Juez para que resuelva lo que corresponda.

Espero que la información haya sido suficiente y clara.

Dime quién eres, y luego hablamos.

La ventaja de nuestra profesión es que podemos trabajar con gente de cualquier parte del mundo gracias a Internet. La pantalla de nuestro ordenador se convierte en una ventana al mundo, nosotros nos encargamos de que nos vean a través de ella, pero a veces, puede resultar ser un muro.

¿Por qué digo esto? Como he dicho, nosotros nos dejamos ver, tratamos de darnos a conocer mediante nuestros perfiles en diferentes páginas y redes sociales, es el medio más común y más útil que tenemos de contactar con posible nuevos clientes o colegas. Sin embargo, nosotros no siempre podemos ver a la persona que está al otro lado y es por ello que hay que tomar precauciones antes de involucrarse con los nuevos contactos.

Quizás estaréis pensando que soy una desconfiada, sí, lo soy hasta cierto punto. La verdad, esto no lo he aprendido en ninguna parte, he adquirido estos hábitos con los años porque nunca se sabe.  Creo recordar que durante la carrera no se me habían pasado por la cabeza varias dudas que más adelante me surgieron, seguramente porque hasta que no te metes en el ajo y está en juego tu trabajo y tu dinero no eres consciente de ello.

Hace varios meses, cuando empecé a introducirme en el mundo laboral de la traducción, una agencia (cuyo nombre no mencionaré) se puso en contacto conmigo a través de Proz porque me habían visto en uno de los foros diciendo que quería empezar a trabajar. Leí su correo electrónico, y después de emocionarme, me pregunté: ¿Y estos quiénes son? Antes de mandar respuesta alguna, me informé sobre esta agencia, vi que era una empresa, que por la pinta que tenía su página web (aún en construcción), podía ser bastante nueva y saqué mis conclusiones. Pensé que al ser nueva podrían ser más flexibles en cuanto a mi situación laboral, y tras haber consultado con colegas con mucha experiencia en la profesión, mandé mis tarifas y mi CV como me pedían. Fue una primera experiencia un poco desagradable, la persona en cuestión tenía muy mala educación y no valoraba el trabajo de un traductor, y antes que perder mi dignidad como profesional prefiero trabajar gratis para alguien que sí lo valore (supongo que entendéis por donde van los tiros). Evidentemente, me sentí mal pero tras comentarlo con un traductor con años de experiencia me dijo que había hecho bien y que seguramente habría tenido problemas con ellos en el futuro. Sí, esto es a lo que me refería en la entrada anterior. Y esto lo cuento para ilustrar los hábitos o precauciones que yo tengo a la hora de hacer nuevos contactos o establecer relaciones laborales con alguien.

Otra duda que siempre me ronda es la de: ¿Y si desaparece y no me pagan? En ese sentido creo que estamos un poco desamparados, cierto es que eso le puede pasar a cualquiera, no importa la profesión.

Está claro que estos consejos se aplicarán cuando sean ellos los que se ponen en contacto contigo, porque cuando eres tú el que lo hace ya sabes quiénes son y para qué les contactas.

Cuando te mandan un correo electrónico hay que fijarse en los siguientes puntos:

  • Identificación: La persona que se pone en contacto contigo debe identificarse, decir su nombre, en el caso de que pertenezca a una empresa, mencionar el nombre de la misma y si es un traductor autónomo comentar que lo es. Será aún mejor si al final del cuerpo del mensaje encontramos el nombre de dicha empresa, su página web, perfiles de contacto y número de teléfono. En el caso de un cliente particular sería bueno pedirles el número de teléfono para consultas y para mayor seguridad para nosotros; estoy segura que nadie trabaja para otra persona sin saber nada de ella. Si vais a facturar, pedid sus datos al principio, cuanta más información tengamos más fácil será recurrir a alguien si nos encontramos con algún problema como el impago.
  • Investigación: No somos Sherlock Holmes, está claro, pero creo que, antes incluso de responder a ese primer correo, tenemos que investigar un poco sobre la persona con la que estamos tratando. Si es una empresa podemos buscar su página web (si no aparece en el cuerpo del mensaje), leerla para informarnos sobre su política de trabajo, etc. Obtener la información necesaria de ella para sacar nuestras propias conclusiones como he comentado yo antes. No está mal si os molestáis en buscar referencias de otros traductores sobre dicha empresa y ver qué experiencias han tenido.  Si es un traductor autónomo podemos buscar en Google y ver si aparece en páginas como LinkedIn, Proz, Twitter o Facebook, o cualquier otra página pública. Y si es un particular podéis intentar lo mismo, es posible que haya requerido los servicios de otro traductor antes, y si no, no queda otra que confiar en él y esperar que no os de ningún problema.
  • Contacto: Una muy buena señal es que, independientemente de si es una empresa, un autónomo o un particular, os den varias vías de contacto. Así podréis comentarles cualquier cosa que necesitéis cuando sea necesario y también es un factor tranquilizante.

Es posible que a primera vista algunos penséis que soy una exagerada, pero creo que es importante mantener los ojos abiertos y saber con quién estamos negociando. Analizar las señales que nos dan y prestar atención a las posibles alertas como un mal trato personal, tarifas ofensivas, la reputación de esa empresa o profesional, etc. Todas esas señales nos pueden proporcionar información y conclusiones que nos permitan evitar futuros problemas.